11 mar. 2008

Alguien te insulta. Pero el insulto no tiene todavía sentido hasta que lo aceptes

"Alguien te insulta. Pero el insulto no tiene todavía sentido hasta que lo aceptes. A menos que lo tomes de inmediato, es insignificante, es sólo ruido, pero no tiene nada que ver contigo. Así que de hecho nadie puede insultarte a menos que lo tomes para ti, a menos que cooperes con él.

Por eso, siempre que te insultaron, que te sentiste insultado, fuiste , fue responsabilidad tuya. No digas que alguien te insultó. ¿Por qué aceptaste el insulto? Nadie puede obligarte a aceptarlo. El otro tiene la libertad de insultarte, pero tú tienes la de aceptar o no el insulto. Si lo aceptas, entonces es tu responsabilidad; entonces no digas que te insultaron. Deberías decir: "Acepté el insulto". Limítate a decir: " No era consciente; en la inconsciencia lo acepté y me perturbó".

Dice el Buda: "Acepta sólo lo que necesites. Acepta únicamente alimentos". ¿Para qué aceptar veneno? Alguien trae una taza llena de veneno y quiere regalártela. Y tú le dices: "Muchas gracias, pero no lo necesito. Si alguna vez quiero suicidarme se lo pediré, pero ahora mismo quiero vivir". No hay necesidad; sólo porque alguien te traiga veneno no es necesario que te lo bebas. Puedes decir: "Gracias". Eso es lo que hizo el Buda.

Y sigue diciendo: "Pero como no lo acepto, ¿qué harás con él? Deberás llevártelo otra vez. Lo siento por ti. Deberás tomártelo tú, caerá sobre ti... como un eco tras un sonido, como una sombra que sigue a un objeto. Te seguirá para siempre. Tu insulto será como una espina en tu ser. Te perseguirá. A mí no me has hecho nada, te lo has hecho a ti mismo".

El Buda siente compasión por este pobre hombre que ha cometido un acto erróneo contra sí mismo, y dice: "Por tanto, permanece atento y cesa de hacer el mal. Haz sólo aquello que quieras que te siga. Haz sólo aquello que te seguirá y con lo que te sientas feliz. Canta una canción, para que aparezca el eco y te llene de más canciones"

Solía ir de acampada a Matheran, una estación de montaña cerca de Pune. En la primera fui a visitar un lugar donde había eco. Me acompañaron unos cuantos amigos. Uno empezó a ladrar como un perro y todo el valle repitió el eco como si ladrasen muchos perros. Le dije: "Aprende la lección, porque así es toda la vida: la vida es una zona de eco. Si ladras como un perro, todo el valle resonará a perro y ese sonido te perseguirá. ¿Por qué no cantas una canción?".

Comprendió la cuestión y cantó una canción y todo el valle cantó.

Depende de ti. Todo lo que les hagas a los demás te lo estás haciendo a ti, porque las cosas retornan de todas partes, ampliadas mil veces. Si colmas de flores a los demás, las flores te colmarán a ti. Si llenas de espinas el camino ajeno, acabará siendo el tuyo."

Osho, Dijo el Buda...
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