24 mar. 2008

Todo lo que sabes hacer es juzgar exteriormente

"Sucedió cuando Junaid estaba atravesando un bosque. Vio a un hombre cerca de un lago. Parecía estar borracho y junto a él también había una mujer. Inmediatamente la mente se puso en marcha: "¿Por qué está ahí ese hombre con esa mujer? Y está escanciando algo con un surahi --una botella-- ...Debe de ser vino. ¿Una mujer... vino... juntos en la soledad del bosque?..." Lo interpretó. Creyó comprender. Todo le pareció claro.

Entonces se levantó una tormenta y un pequeño barco que se estaba aproximando a la orilla del lago de hundió. El santo no tuvo valor para meterse en aquellas aguas tormentosas aguas, pero el borracho se lanzó a ellas para salvar a los náufragos. De siete, salvó a seis, quedando completamente exhausto. Le dijo a Junaid:

-- Tú eres un gran santo, ¿por qué te quedas ahí, de pie? ¿Por qué no haces algo?. Sólo queda un hombre. Sálvale; si no, su sangre se derramará sobre ti. Yo he hecho lo que he podido.

De repente Junaid se dio cuenta de que aún habiendo creído a aquel hombre un borracho, un mujeriego, un hombre corrupto, un pecador, había hecho algo más digno de santidad que lo que él pudiera haber imaginado nunca. Él no tenía el valor suficiente. Era peligroso, era un riesgo; no tenía valor ni siquiera para ayudar al séptimo hombre. El borracho se lanzó de nuevo al agua y también salvó al séptimo hombre del lago.

Entonces, empezó a reirse.

Junaid le dijo:

- ¿De qué te ries?

Él le contestó:

- Acércate más.

Y quitó el velo de la cara de la mujer... era una mujer muy, muy vieja.

Junaid se dio cuenta de que era la madre del hombre y que en la botella, en el surahi, solamente había agua pura.

Todo lo que sabes hacer es juzgar exteriormente. Inmediatamente tu mente empieza a hilvanar. Ves algo y sin dilación la mente empieza a atar cabos y lo interpreta. Tu interpretación no es la realidad".

Osho, Tao Los tres tesoros, Vol II
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