18 jun. 2008

Dar libertad al otro para que sea él mismo

     "Cuando nace un niño los padres empiezan a pensar en qué le convertirán. Piensan en ello antes de que haya nacido.
     En una ocasión me alojé en casa de un amigo. Este amigo es profesor en una universidad, y su esposa también es profesora. Ambos son personas muy inteligentes, con medallas de oro, certificados y licenciaturas. También vi a su hija –solo tienen una hija– tocando el piano, llorando y gimiendo. Así que le pregunté a su madre qué era lo que pasaba.
     La madre me respondió: “Siempre quise ser músico y mis padres nunca me dejaron. Así que eso no a va pasarle a mi hija. Ella tiene que ser músico. Yo sufrí mucho porque mis padres no me dejaron y me obligaron a ser profesora. Pero yo no voy a obligar a mi hija a ser profesora, va a ser músico”. ¡Y la hija no dejaba de llorar y gemir!
     Estáis así de confusos a causa de los demás: vuestra madre quiere que seáis una cosa y vuestro padre otra. Y es así porque nunca van a ponerse de acuerdo: ¡los padres y las madres nunca están de acuerdo en casi nada!
     El hijo del mulá Nasrudín me dijo:-Me gustaría ser médico, pero mi madre insiste en que debo ser ingeniero. ¿Qué puedo hacer?-Haz una cosa. Extiende el rumor de que tu padre quiere que seas ingeniero –le contesté.¡Ahora es médico!
     Padre y madre siempre se llevan la contraria, y su oposición mutua va penetrando en vosotros, se convierte en un conflicto interno. Puede que ambos estén muertos, que ya no formen parte de este mundo, pero siguen en el interior de vuestro inconsciente, luchando. Nunca os dejarán en paz. Hagáis lo que hagáis, vuestro padre os dice que sí y vuestra madre que no. Vuestro conflicto interno es el de vuestros padres. Y luego, además, están los tíos y hermanos, hermanas y familiares diversos, y vosotros estáis solos en medio de tanta gente que nos desea el bien. Y todos ellos quieren que hagáis algo tal y como ellos quieren. En realidad os destruyen. Y luego toda vuestra vida se convierte en una gran confusión: no sabéis lo que queréis ser, ni dónde ir, ni lo que estáis haciendo ni por qué lo hacéis. Entonces os sentís miserables. La miseria aparece cuando no podéis crecer y convertiros en un ser natural, cuando no podéis crecer de acuerdo a vuestro ser...
     Siempre hay que dar al otro la oportunidad de que sea él mismo, eso es comprensión, eso es amor. No forcéis a los demás. Podéis albergar buenos deseos, pero los resultados serán malos. Un buen deseo no es suficiente en sí mismo; puede convertirse en un veneno. La cuestión no es vuestro deseo. La cuestión es saber dar libertad al otro para que sea él mismo o ella misma. Permitid que vuestra esposa sea ella misma; dejad que vuestro esposo sea él mismo; aceptad que vuestros hijos sean ellos mismos, no forcéis.
     Todos somos aves marina, desconocidas entre sí, extrañas. Nadie sabe quién sois. Como mucho, todo lo que podemos hacer es ayudar a que cada uno sea lo que tenga que ser. Y el futuro es desconocido; no puede forzarse. Y no hay manera de conocerlo, ningún astrólogo puede; esos son métodos ridículos. Las personas dependen de ellos porque la gente es estúpida. Los astrólogos continúan existiendo porque no hacemos más que querer saber como será el futuro para poder hacer planes. La vida no se puede planear, es un aluvión imprevisto. Y está bien que no se pueda prever.
     Si pudiera planearse todo, sería aburrido e insulso. Está bien que no haya nadie que pueda pronosticar el futuro, está bien que el futuro permanezca desconocido, impredecible, porque ahí radica la libertad. Si el futuro fuese algo que pudiera conocerse, entonces no quedaría libertad alguna, entonces nos moveríamos en un mecanismo predecible. Pero eso es precisamente lo que queremos, o lo que intentamos hacer.
     Si tenéis un poco de entendimiento, permitiréis a los que os rodean la libertad de ser ellos mismos y no dejaréis que nadie se interponga en la vuestra. No hagáis a nadie vuestro esclavo y no os convirtáis en esclavo de nadie. Eso es sannyas. Eso es lo que significa sannyas. Es un hombre que ha decidido permanecer auténtico consigo mismo, que está dispuesto a ir donde esa autenticidad le conduzca".

Osho, Cuando el calzado es cómodo... te olvidas del pie
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