7 jun. 2008

Nadie quiere mirar su verdadero rostro; todos escapan de sí mismos más que de ninguna persona

"Otro sannyasin acaba de preguntar : "Yo escribo preguntas, pero en el momento en que acabo de escribir la pregunta inmediatamente veo la respuesta, y entonces tanto la pregunta como la respuesta se vuelven no importantes. Y nunca puedo preguntar porque se vuelve no importante... ¿Por qué sucede esto?".

Esto sucede porque te tomas la vida demasiado seriamente. Quieres que tu pregunta sea muy importante. Eso te dará una gloria proyectada; eso hará que tú seas importante. No quieres hacer una pregunta común; quieres preguntar algo muy importante. Y por su puesto jamás podrás hacerlo. Cualquier pregunta inevitablemente será no importante; ninguna pregunta es importante o todas las preguntas son importantes...

Particularmente en la India, tengo la experiencia de que las personas siguen haciendo preguntas metafísicas porque eso les da importancia y por eso sus problemas permanecen sin respuesta. Vienen y preguntan: "¿Existe Dios?". ¡Como si eso fuera algo que les interesara! ¿Qué vas a hacer si existe?

Cuando yo viajaba por todo el país, miles de veces le tenía que decir a la gente: "¿Estás realmente interesado en Dios? ¿Qué vas a hacer si Él existe? ¿Va a cambiar algo en tu vida si Dios existe o no? ¿Es para ti un problema de vida o muerte?".

Me decían: "No, pero tenemos curiosidad por saber si Dios existe o no ". Y tarde o temprano, cuando se familiarizaban más conmigo, surgían los verdaderos problemas: la ira, los celos, la posesividad. Son problemas reales, pero hieren al ego. Preguntar, "¿por qué soy celoso?" es declarar que eres celoso. A nadie le gusta eso. Todos son celosos, todos son posesivos, pero todos creen que no lo son. Todos piensan: "Eso no me sucede a mi, puede ser que le suceda a los demás".

Nadie quiere mirar su verdadero rostro; todos escapan de sí mismos más que de ninguna persona. Por eso es que todos lograrán ver tus defectos, pero tú no. Minimizas tus defectos y magnificas los defectos de los demás; tienes una escala de valores doble. Cuando se trata de tu defecto lo racionalizas; cuando se trata del defecto de otro no aceptas ninguna racionalización. Lo magnificas tanto como te sea posible; lo haces aparecer tan grande como puedas, porque tu defecto humilla a tu ego. La otra persona tiene un defecto más grande; cuanto más grande mejor, porque eso te ayuda a sentir: "¡Qué buena persona soy! ¡Qué simple, qué humilde soy!". Y mira esas personas, están llenas de defectos, están llenas de mentiras, de supersticiones, de estupideces. ¡No soy tan malo!". Eso te hace sentir bien".

Osho, Desiderata. Guía espiritual
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