22 sept. 2011

¡Rebélate! Toma la responsabilidad de tu vida

"Mi trabajo aquí es de creatividad. No os estoy incitando a ninguna destrucción, no os estoy diciendo que le echéis la culpa de vuestro sufrimiento a otros. Os estoy diciendo que sois los responsables, de modo que sólo los que tienen agallas pueden estar conmigo. Pero ésta es una revolución verdadera. Si tomas la responsabilidad de tu vida puedes empezar a cambiarla. El cambio será lento, tan sólo con el paso del tiempo empezarás a entrar en el mundo de la luz y la cristalización; pero una vez que estés cristalizado, sabrás lo que es la verdadera revolución. Entonces comparte tu revolución con otros. Tiene que ir de esa manera: de corazón a corazón.

Los gobiernos, las estructuras sociales, se han cambiado muchas veces, pero nada cambia realmente. Se vuelve a repetir lo mismo. Por eso no llamo revolucionario a mis sannyasins, sino rebeldes, para marcar la diferencia. La revolución está demasiado contaminada con la idea social. La rebelión es individual.

¡Rebélate! Toma la responsabilidad de tu vida. Desecha todas las tonterías que han puesto dentro de ti. Desecha todo lo que te han enseñado y empieza a aprender de nuevo desde el abecé. Es un viaje duro, arduo...

Un revolucionario no está realmente enfadado. ¿Por qué iba a estarlo?  No hay ninguna razón.  Tus padres hicieron todo lo que pudieron, y lo hicieron con los mejores deseos. Es otro asunto que lo que hicieron no fuera útil, no te hiciera libre. Pero esa no era su intención. Su intención era buena y no pudieron hacerlo de otra manera. Habían vivido en un mundo diferente.

Así que recuerda; cuando eduques a tus propios hijos, recuerda: no les des programas, dales entendimiento. No les des reglas fijas, dales solamente la visión para ver las cosas, para que puedan encontrar sus propias reglas. No les des conocimientos, dales sólo conciencia. Eso es lo que me gustaría que hicieran mis sannyasins con sus propios hijos: dadles conciencia para que sea cuando sea y estén donde estén... Y recuerda, no estarán en el mismo mundo en el que tú estás viviendo y en el que has vivido. Tendrán su propio mundo; no puedes soñarlo, no puedes concebirlo.  Nunca repetirán el mismo patrón de vida que tú.  Tendrán su propio estilo de vida.

Dales conciencia: estén donde estén, pueden encontrar un camino. Dales luz, dales ojos para ver, para comprender, y dales valor para ser libres.  Dales suficiente valor para que cada vez que descubran que algo no es correcto en su programa lo puedan desechar, se puedan deshacer de ello. Esto es amor.

No les fuerces ningún patrón. Estarán viviendo en un mundo totalmente diferente, así que dales tu amor pero no les des tus conocimientos. El mundo está cambiando tan rápidamente que cualquier cosa que les des no tardará en quedarse anticuada y se convertirá en una carga para ellos, y se sentirán culpables si la desechan. O si realmente quieren desecharla, tendrán que enfadarse contigo. De ninguna de las dos maneras está bien, así que no crees esa situación para tus hijos.

Vive una vida de revolución e impárteles la revolución a tus hijos. Vive una vida de revolución e impárteles la revolución a todos los que ames. Sólo esta revolución no fracasará nunca...; pero esta revolución aún no ha sido intentada...".

Osho, El secreto de los secretos. Charlas sobre el secreto de la Flor Dorada
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