27 sept. 2011

Todo lo que se ha denominado educación hasta el presente es la mayor de las calamidades que le ha sobrevenido a la humanidad

"Jugamos juegos tan feos que utilizamos todo tipo de coacciones. No tienes más que pensar un poco. Un niño pequeño sentado durante seis horas; obligado a sentarse en un banco, en un banco duro, sin permitírsele moverse. Pregunta a los psicólogos a ver qué dicen. Dicen que un niño movido es más inteligente. Y un niño que se sienta ahí como si fuese sordomudo es casi estúpido.

La energía se mueve sin cesar, la energía está viva. Un niño realmente vivo no puede permanecer sentado en silencio durante mucho tiempo. Está vivo; no está muerto. La gustaría saltar, correr y hacer millones de cosas. Está rebosando. Y nosotros le obligamos a sentarse.

¿Qué está pasando? Que para cuando sale de la universidad está casi paralizado. Durante veinte años se le ha obligado continuamente a concentrarse... Y esa concentración es algo a lo que toda la sociedad otorga mucha importancia. Luego están los exámenes. Si suspende, se le condena. Si sale bien, se le aprecia. Ahora jugamos al juego del ego. Le enseñamos a ser egoísta. Le enseñamos una fea competición: ser hostil hacia todos los demás. Y le enseñamos que el único valor en esta sociedad es ser más eficiente, no más consciente...

Todo lo que se ha denominado educación hasta el presente es la mayor de las calamidades que le ha sobrevenido a la humanidad.  Y el día en que caiga toda esta estructura educativa dando paso a una educación totalmente nueva, no basada en la eficiencia... ¿Porque qué más da si la gente es un poco menos eficiente? ¿Qué más da, si están un poco más vivos y son menos eficientes? No tiene ninguna importancia.

Una vez que basemos la educación en la consciencia la gente tal vez no será tan eficiente matando, en la guerra; tal vez no serán tan eficientes haciendo de administrativos, no serán tan eficientes en sus puestos de funcionarios... Pero estarán bien. Porque si la gente es ineficaz matando, ¡pues qué bien! Matarán a menos gente...

Menos eficiencia no es un problema. Se requiere más consciencia... Cuando la eficiencia implica consciencia, está muy bien, así ha de ser. De otra manera, vivirás una vida casi muerta".

Osho, Nirvana. La última pesadilla. Charlas sobre el zen
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