9 nov. 2011

Nos enseñan a encender la mente, pero no a apagarla

"No hacemos más que pensar, veinticuatro horas al día, un día sí y otro también. Es un estado realmente demencial. La mente no hace más que fabricar todo tipo de deseos y de sueños, y permanecemos empañados por esos deseos y pensamientos.  No hay otra barrera entre nosotros y la verdad excepto esos continuos pensamientos.  Ese cavilar tiene que cesar, y tiene que cesar porque no es en absoluto un estado natural; es un estado enfermizo, innatural. Nos han enseñado a ser así. Nuestros colegios, nuestras universidades, todos nos han enseñado a pensar, todos ellos nos enseñan a encender la mente, pero no a apagarla.

Mi trabajo aquí consiste en enseñaros a apagarla. Es buena cuando hace falta, úsala; pero cuando no haga falta, apágala y sumérgete en un profundo silencio porque sólo en esos espacios silenciosos te visita Dios, y sólo en esos espacios silenciosos eres consciente del inmenso esplendor de la existencia. De repente la vida se vuelve tan importante, tan llena de sentido que no te lo podías haber imaginado antes. Cada momento se vuelve tan valioso que no puedes agradecérselo lo suficiente a Dios".

Osho, Meditaciones para empezar el día
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