16 feb. 2012

El estudiante está en la cabeza. El discípulo está en el corazón. Y el devoto está en el ser.

"Estas tres etapas son paralelas a los tres centros de tu ser:
   El estudiante está en la cabeza.
   El discípulo está en el corazón.
   Y el devoto está en el ser.
   El estudiante piensa, interpreta. El discípulo ama, y simplemente bebe de la presencia del maestro. El discípulo está acompasado, el latido de su corazón está en armonía con el del maestro. No es una cuestión de interpretar o de interferir. El corazón no actúa por medio de pensamientos. El estado de devoto no está muy lejos del corazón, está muy cerca.  A medida que el amor profundiza y se convierte en confianza, a medida que aumenta la armonía con el maestro y se convierte en una unidad orgánica, nace el devoto...
   Si la mente detiene toda su locura, su parloteo constante, su distorsión de todo, te convertirás en un discípulo. El puente entre el estudiante y el discípulo es la meditación, y el puente entre el discípulo y el devoto es el amor. Sólo se trata de dar dos pasos  -un paso es la meditación y otro paso es el amor-  y habrás llegado a casa...
   La cabeza sirve para la ciencia, pero no para la religión. El corazón no sirve para la ciencia, pero es absolutamente imprescindible para la religión, porque el corazón finalmente se convierte en devoción, en unión, en amor, en confianza, en autorrealización, en experiencia de lo divino".


Osho, El filo de la navaja. La necesidad de una revolución en la conciencia
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