4 feb. 2012

He vivido como he querido

"He vivido como he querido. Fue difícil pero inmensamente remunerador. Me dio el sentimiento de que aunque la sociedad sea poderosa, si uno tiene agallas no hay poder que lo esclavice. Pueden matarme, pueden destruirme, pero no pueden esclavizarme.
   Ser destruido no es una indignidad; ser asesinado no va en contra de la individualidad, en contra de la dignidad, en contra del orgullo.  De hecho, estos sacrificios hacen a la persona más y más auténtica.
   En el fondo, el que medita sabe que pueden arrancarle el cuerpo, pero no pueden tocar su ser; su inmortalidad está asegurada.  Por consiguiente, le sumo a la rebeldía un nuevo fenómeno. Ha habido meditadores, pero huyeron de la sociedad, y ha habido rebeldes que la sociedad destruyó.
   Reúno dos cualidades que no se habían visto en el mundo: es la unión de la rebeldía y la meditación, la unión de la rebeldía y la religiosidad.  Para mí, rebeldía y religiosidad son dos lados de la misma moneda.
   No temas, porque no hay nada en ti que pueda ser destruido. Además lo que pueda ser destruido será destruido estando en el Himalaya o escondido en un monasterio. El cuerpo será destruido, así que no necesita, como no lo necesita la mente, prepararse para ser esclavo. Esto pasa porque la gente no se percata de nada más que de la estructura mente-cuerpo.  Me esfuerzo porque cobre conciencia de su inmortalidad.
   Cuando una persona saborea las fuentes originales de su vida, que son eternas, nada puede orillarla a hacer lo que no armonice con su propio ser.  Asentirá cuando le parezca que asentir no es decir que sí como un esclavo, sino como una persona libre.
   Negará si ve que asentir sería caer en la esclavitud. Sólo es posible si se vuelve consciente de su ser.
   Los rebeldes anteriores eran rebeldes intelectuales. Mi rebelde tiene que ser un rebelde espiritual, lo que marca una enorme diferencia.  La rebelión intelectual es superficial y puede comprarse,  pero la rebelión espiritual no es un artículo de mercado. La persona trascendió el mundo.
   No quiero que huyas del mundo. Quiero que lo trasciendas, que vivas dentro, que cruces el fuego porque sabes que nada puede destruirte".

Osho, Rebelión, revolución y religiosidad. La meditación trae la utopía a la Tierra
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