9 ene. 2013

Yo no te voy a ofrecer ningún destino. Sólo te puedo ofrecer una dirección; viva, palpitante de vida y de cosas desconocidas, siempre sorprendente, impredecible.

     "El destino es algo que pertenece al futuro. Una vez decidido, empiezas a manipular tu vida hacia él.
     ¿Cómo vas a decidir el futuro? ¿Quién eres tú para decidir lo desconocido? ¿Cómo vas a fijar el futuro? El futuro es aquello que no conoces. El futuro es una posibilidad abierta...
     Cuando decides un destino, es el pasado el que decide. Decide tu experiencia del pasado, tu conocimiento del pasado. Matas el futuro; ahora te dedicas a repetir tu propio pasado, quizá con alguna modificación, con algún cambio aquí y allá para tu comodidad, según te convenga. Ha sido repintado, renovado, pero aún así, surge del pasado. De este modo se pierde el camino del futuro: al decidir un destino, uno pierde el camino del futuro. Uno se queda muerto, uno empieza a funcionar como una máquina.
     La dirección es algo vivo, del momento. No sabe nada del futuro, no sabe nada del pasado, pero palpita, late aquí y ahora. Como fruto de ese momento palpitante, surge el momento siguiente. No como una decisión sobre tu pasado sino solamente porque vives ese momento y lo vives de una forma tan total, tan intensa, que como fruto de esa intensidad nace el momento siguiente. Va a tener una dirección. La dirección no se la das tú, no se la impones tú; es espontánea.
     Tú no puedes decidir la dirección, sólo puedes vivir ese momento que está ante ti. Al vivirlo, surge la dirección. Si danzas, el siguiente momento será de intensa danza. No es algo que tú decidas sino que lo único que harás será danzar ese momento. Tú has creado una dirección, no lo estás manipulando. El momento siguiente estará lleno de danza y, aún más lo estará el momento que siga a éste.
     El destino lo fija la mente; la dirección la adquieres viviendo. El destino es algo lógico. Hay quien quiere ser médico, quien quiere ser ingeniero, quien quiere ser científico o quien quiere ser político. Otro quiere ser rico, famoso; esto son destinos. ¿Y la dirección? Uno simplemente vive el momento con plena confianza de que la vida decidirá. Uno vive el momento tan intensamente que, como fruto de esa totalidad, nace una frescura...
     Sí, la dirección surge de vivir el momento. No es algo que tú arregles o planees. Es algo que ocurre. Es algo muy sutil y sobre lo que nunca estarás seguro. Sólo lo puedes sentir...
     Para moverse en el mundo de la dirección uno necesita tener una gran confianza ya que uno se mueve en la inseguridad, uno se mueve en la oscuridad. Pero la oscuridad tiene su encanto: sin mapa, sin ninguna guía te mueves en lo desconocido...
     Yo no te voy a ofrecer ningún destino. Sólo te puedo ofrecer una dirección; viva, palpitante de vida y de cosas desconocidas, siempre sorprendente, impredecible. Yo no de voy a dar un mapa. Lo único que te puedo ofrecer es la pasión por descubrir.
     Sí, no te hace falta ningún mapa; lo que necesitas es una gran pasión y un gran deseo por descubrir. Te dejo solo. Ve por tu cuenta. Muévete en la vastedad, en la infinitud, y poco a poco, aprende a confiar en ella. Abandónate en las manos de la vida...
     Porque cada momento, esto es todo. Puede ser la vida, puede ser la muerte; puede ser el éxito, puede ser el fracaso; puede ser la felicidad, puede ser la infelicidad.
     Cada momento... ¡esto es todo!".

Osho, Intuición. El conocimiento que trasciende la lógica
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