19 mar. 2017

Aprende a ser más sensible.

"En eso consiste todo el esfuerzo del yoga: en hacer que tu cuerpo reviva, que se sensibilice, que sea nuevamente joven, en poner tus sentidos al máximo de su funcionamiento. Entonces uno funciona sin tabús a su alrededor; entonces la lucidez, la gracia, la belleza fluyen. El afecto aflora nuevamente, abiertamente, y tiene lugar el crecimiento. Uno es constantemente nuevo, joven, y está siempre viviendo una aventura. El cuerpo se torna orgásmico. El gozo te rodea. A través del gozo desaparece la primera corrupción; de ahí mi insistencia en gozar, en celebrar, en disfrutar de la vida, en aceptar el cuerpo. Y no sólo en aceptarlo, sino en estar agradecido de que Dios te haya dado un cuerpo tan hermoso, un cuerpo tan sensible, con tantas puertas para relacionarse con la realidad: ojos y oídos y nariz y tacto.  Abre todas estas ventanas y deja que la brisa de la vida te traspase, permite que el sol de la vida brille en tu interior. Aprende a ser más sensible. Utiliza toda oportunidad de ser sensible para soltar el primer filtro...

Cuando estés sentado sobre la hierba, cierra tus ojos y vuélvete hierba: sé hierba. Siente que eres la hierba, siente el verdor de la hierba, siente la humedad de la hierba. Siente el sutil aroma que va liberando la hierba. Siente las gotas de rocío sobre la hierba, siéntelas como si estuvieran sobre ti. Siente los rayos del sol jugueteando sobre la hierba. Durante unos instantes piérdete en ello y adquirirás una nueva sensación de tu cuerpo. Y haz esto mismo en todo tipo de situaciones: en un río, en una piscina, tumbado bajo los rayos del sol en la playa, contemplando la luna por la noche, tumbado con los ojos cerrados sobre la arena y sintiendo la arena. Hay millones de oportunidades para hacer que tu cuerpo reviva nuevamente.  Y sólo tú puedes hacerlo. La sociedad ha hecho su trabajo de corrupción, tú tendrás que deshacerlo. Y cuando empieces a oír, ver,  toca y oler a través del gozo, entonces escucharás la realidad, entonces verás la realidad, entonces olerás la realidad".

Osho, De la medicación a la meditación