23 abr. 2017

Millones de personas han decidido no ser sensibles. Han desarrollado pieles gruesas a su alrededor para evitar que alguien los hiera. Pero a un gran precio. Nadie los puede herir, pero nadie los puede hacer felices tampoco.

"Millones de personas han decidido no ser sensibles. Han desarrollado pieles gruesas a su alrededor para evitar que alguien los hiera. Pero a un gran precio. Nadie los puede herir, pero nadie los puede hacer felices tampoco.

Cuando empiezas a abrirte, habrá dos cosas disponibles: a veces estará nublado y otras resplandecerá el sol. Pero si permaneces cerrado en tu cueva, entonces no habrá nubes ni sol.  Es bueno salir, bailar con el sol, y sí, también sentirse a veces triste con las nubes... y a veces soplará un viento fuerte. Cuando sales de la cueva, todas las cosas son posibles, y una de ellas es que la gente te puede herir... pero esa es sólo una de ellas.

No pienses mucho en ello, de lo contrario volverás a cerrarte. Hay millones de cosas; piensa también en eso. Serás más feliz, más cariñoso. Estarás más disponible, y la gente estará más disponible para ti. Serás capaz de reír, podrás celebrar. Piensa en mil y una cosas. ¿Por qué elegir sólo una, que la gente te herirá?

Cuando sales de la habitación, ahí afuera está todo el universo,  ¿y no piensas en la Luna y las estrellas, sino sólo en infecciones?  Entonces sentirás un temor desproporcionado. Sí, hay infecciones. Pero cuando sales al exterior, sales al exterior; el sol te aportará sus vitaminas y el viento podría arrastrar algunas infecciones. Todo es posible, pero eso es la vida".

Osho, Día a día. 365 meditaciones para el aquí y el ahora