1 abr. 2009

Cuando estás enfadado, no tienes por qué dirigir tu ira contra nadie

"Cuando estás enfadado, no tienes por qué dirigir tu ira contra nadie; simplemente sigue enfadado. Deja que se convierta en una meditación. Cierra la puerta, siéntate y deja que salga toda la ira que puedas. Si tienes ganas de golpear, golpea una almohada...

Puedes hacer lo que te apetezca, la almohada no pondrá ninguna objeción. Si quieres matarla, coge un cuchillo y mátala; te hará bien, mucho bien. Es increíble lo útil que puede llegar a ser una almohada. Golpéala, muérdela, tírala. Si estás enfadado con alguien en particular, escribe su nombre en la almohada o pega un retrato suyo en ella.

En la meditación, convierte tu ira en un acto total, y luego observa qué ocurre. Sentirás que surge de todo tu cuerpo. Si dejas que ocurra, participarán todas y cada una de las células de tu cuerpo. Cada fibra, cada poro de tu cuerpo se volverá violento. Todo tu cuerpo adoptará un estado de locura. Se volverá loco; pero deja que ocurra, no te contengas.

Te sentirás ridículo, estúpido; pero la ira es así; no puedes hacer nada al respecto. Déjala y disfrútala como un fenómeno energético. Eso es lo que es: un fenómeno energético. Si no haces daño a nadie, no hay nada malo en ella. Cuando lo practiques, verás que, poco a poco, irá desapareciendo cualquier deseo de causarle daño a nadie. Puedes hacerlo a diario, veinte minutos cada mañana.

Luego, observa lo que ocurre durante todo el día. Estarás más tranquilo porque habrás sacado del sistema la energía que se habría convertido en ira, en veneno. Practícalo durante al menos dos semanas y al cabo de una semana te sorprenderás, cualquiera que sea la situación, no aflorará la ira".

Osho, Bienestar emocional
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