24 abr. 2009

Si eres capaz de entenderme, yo te aconsejaría que no esperaras: divórciate y vuelve a casarte todos los días

"Pero te sorprenderá descubrir que el odio viene y va. No mata tu amor; al contrario, lo hace más fuerte. El amor puede absorber incluso el odio. Si amas a una persona, hay momentos en los que crees que la odias. Pero eso no destruye el amor, lo enriquece.

En realidad, ¿qué es el miedo?. Es una tendencia a alejarse. ¿Qué es el amor?. Es una tendencia a acercarse. El odio es una tendencia a separarse, una tendencia a divorciarse. El amor es una tendencia a casarse, a aproximarse, a acercarse. El odio es ser dos, independientes. Siempre que odias, te alejas de tu amante, de tu amado. Pero en la vida cotidiana hace falta separarse para volver a acercarse.

Ocurre lo mismo que cuando comes: tienes hambre, por lo tanto, comes; entonces el hambre desaparece porque has comido. Cuando amas a una persona es como un alimento. El amor es alimento; muy sutil, muy espiritual, pero es un alimento y te nutre. Cuando amas a una persona, el hambre disminuye; te sientes saciado, entonces, de repente, surge el impulso de alejarse y te separas. Pero después vuelves a tener hambre; te gustaría acercarte, aproximarte, amar, caer en brazos de la otra persona. Cuando comes, te olvidas durante unas horas de la comida; no te quedas sentado en la cocina, no te quedas sentado en el restaurante. Te vas; después, al cabo de unas horas, empiezas a dirigirte allí otra vez. Estás empezando a tener hambre.

El amor tiene dos caras, una es el hambre y la otra la saciedad. Tú interpretas erróneamente el amor: como si fuera sólo hambre. Una vez que hayas entendido que no hay odio, sino sólo una situación para crear hambre, el odio se convertirá en parte del amor. Entonces enriquecerá al amor. Entonces la ira se convertirá en parte de la compasión, enriquecerá la compasión. La compasión sin ninguna posibilidad de ira se volverá impotente, no tendrá energía. La compasión con posibilidad de ira tendrá fuerza, será resistente. El amor sin posibilidad de odio se vuelve rancio. Entonces la pareja parecerá una cárcel, no puedes escapar. El amor con odio conlleva libertad; nunca se vuelve rancio.

En el cálculo de la vida, los divorcios ocurren porque no haces más que posponerlos. Así que los deseos de divorcio se van acumulando y llega un día en el que el matrimonio es aniquilado, destruído. Si eres capaz de entenderme, yo te aconsejaría que no esperaras: divórciate y vuelve a casarte todos los días. Debería ser algo rítmico como el día y la noche, como el hambre y la saciedad, como el verano y el invierno, como la vida y la muerte. Debería ser así. Por la mañana amas, por la tarde odias. Cuando amas, amas realmente, amas totalmente; cuando odias, odias realmente, odias totalmente. Y de repente descubrirás su belleza: la belleza está en su totalidad.

El odio total también es maravilloso, tan maravilloso como el amor total; la ira total también es maravillosa, tan maravillosa como la compasión total. La belleza está en la totalidad. La ira sola se vuelve fea, el odio solo se vuelve feo; no es más que un valle sin colina, sin cumbre. En cambio, cuando el valle está al pie de una cumbre, se convierte en un paisaje maravilloso. Desde la cumbre, el valle se vuelve maravilloso; desde el valle la cumbre adquiere una gran belleza.

Tú te mueves; el río de tu vida se mueve entre esas dos orillas. Y, poco a poco, cuanto más entiendas el cálculo de la vida, no pensarás que el odio va en contra del amor. Es complementario. No pensarás que la ira está en contra de la compasión; es complementaria. No pensarás que el descanso está en contra del trabajo, es complementario; o que la noche está en contra del día; es complementaria. Constituyen un todo perfecto".

Osho, Aprender a amar. Enamorarse conscientemente y relacionarse sin miedos
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