10 ene. 2010

El amor inmaduro es un mendigo, el amor maduro es un rey

"Un niño quiere amor y un hombre adulto da amor, ésa es la diferencia entre un niño y un adulto. Los "adultos" no son todos adultos. El verdadero crecimiento no es envejecer, sino desarrollar la conciencia. Envejecer no significa necesariamente crecer, puede ser simplemente el paso del tiempo. Envejeces pero no creces. Te haces más viejo pero no más sabio.

El niño sólo recibe. Es natural, no puede dar, sólo puede recibir...

Cuando llegas a la edad adulta empiezas a dar, empiezas a compartir tu amor... Ése es uno de los mayores problemas que debe afrontar todo ser humano. Yo lo compruebo todos los días. Las parejas acuden a mí con mil y un problemas, pero no son problemas reales. El verdadero problema es la inmadurez de ambos, los demás problemas sólo son excusas. Ambos son inmaduros, ambos buscan amor, pero ninguno de ellos es lo suficientemente maduro como para darlo. Ése es el problema: son dos mendigos mendigándose mutuamente, pero ninguno está dispuesto a dar, ninguno tiene nada que dar. Evidentemente, los dos se enfadan mucho.

Fíjate. ¿Por qué amas a alguien? ¿Acaso quieres que te amen? En ese caso, es infantil. O quieres compartir tu amor, tienes tanto amor que te gustaría compartirlo, te gustaría darlo; en ese caso es madurez. El amor inmaduro es un mendigo, el amor maduro es un rey".

Osho, La revolución. Sobre la poesía y las canciones de Kabir
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