26 ene. 2010

Estar en el momento es el milagro

"Un pastor invitó a su grey a una fiesta al aire libre. Se olvidó de invitar a una ancianita. En el último momento, la recordó, de modo que la telefoneó, porque era una señora muy peligrosa, muy religiosa, y las personas muy religiosas siempre son peligrosas. Temía que causara problemas o hiciera algo malo. Era uno de los integrantes más viejos de la congregación, contribuía a la iglesia y todas esas cosas. Podía causar problemas. De modo que telefoneó y le pidió a la anciana:

- Venga. Olvidé invitarla por error, perdóneme y venga.

- Demasiado tarde. Ya recé para que llueva.

Iba a haber una fiesta al aire libre ¡y no la habían invitado! Ya había rezado para que lloviera, así que ya era demasiado tarde, ven, ya de nada servía invitarla. No, ya no se podía hacer nada.

La mente sigue anticipándose, porque esa es la naturaleza de la mente. Anticipa cada vez menos, o, si te cuesta mucho, permite a la mente que se anticipe al trote, pero no a saltos. ¡Trotar es meditar! Es un trote; es saltar en un mismo lugar. La mente está acostumbrada a avanzar a saltos. Tal vez sea difícil detenerla por completo, así que hazlo de a mitades: no avances de un salto, salta en un mismo lugar, trota. Ya cortaste por la mitad. Luego, aminora; después deténte, siéntate. Cuando estés aquí y ahora, totalmente sentado, sin saltar hacia adelante, el milagro habrá ocurrido. Estar en el momento es el milagro".

Osho, Un pájaro al viento. La sabiduría del zen
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