1 oct. 2011

Adéntrate cada vez más en el acto de atestiguar

Osho,
El acto de atestiguar, la conciencia, la meditación, de repente parecen ideas adultas, lejanas y estériles en vista de la avalancha de adoración salvaje e infantil que me llena mientras te oigo hablar de Jesús. Mi yo adulto dice: "Cuidado. No caigas en un sentimentalismo descuidado y somnoliento. Esto es sólo la mente, el condicionamiento de la infancia cristiana". Pero el anhelo impulsivo de un niño de siete años se siente como sacándole la lengua a una persona de veintiocho que ha emprendido una búsqueda seria a nivel espiritual. ¿Cuál es el verdadero yo?

"Ninguno; sólo el que está mirando a ambos, el que ha hecho la pregunta. No eres un niño de siete años ni un anciano de setenta. La vejez es irrelevante para ti, la edad no te pertenece. Tú eres eterno; no eres ni el niño, ni el joven, ni el viejo. Regresa siempre al testigo, adéntrate cada vez más en el acto de atestiguar. No permitas que se establezca ninguna otra identificación; ni la del niño, ni la del adulto. Todas las identificaciones son ataduras.

La libertad total no es la identificación, la libertad total es la no-identificación con cada uno y cada cosa. Algún día, cuando todas las identificaciones se rompan y caigan como ropas, y quedes absolutamente desnudo en tu libertad, entonces sabrás quién eres.

Ustedes son dioses en el exilio. El simple acto de ser testigos les permitirá recordar quiénes son. Entonces, toda la miseria desaparece, toda la pobreza desaparece. Ustedes son el reino de Dios".

Osho, Palabras de fuego. Reflexiones sobre Jesús de Nazaret
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