2 oct. 2011

Una persona realmente feliz no reza. La felicidad es su oración

"Una vez sucedió lo siguiente:

Una mujer compró un loro, pero estaba muy perpleja y preocupada al llegar a casa. Había pagado un precio muy alto por él, el loro era hermoso. Todo estaba bien; sólo había una cosa muy peligrosa: "Yo soy una mujer muy mala", decía el loro en voz alta de vez en cuando.

La mujer vivía sola y era muy religiosa. De lo contrario, ¿por qué habría de vivir sola? Era una mujer muy seria, y el loro decía una y otra vez: "Soy una mujer muy, muy mala". Los transeúntes se detenían a escuchar.

Ella fue al vicario, porque era la única fuente de su sabiduría, conocimiento e información. Le dijo: "Esto es muy malo y no se qué hacer. El loro es hermoso y todo está bien... pero pasa esto".

El párroco le dijo: "¡No te preocupes! Tengo dos loros muy religiosos. Míralos". Uno estaba tocando la campana y el otro estaba rezando en su jaula. Eran muy religiosos. "Trae a tu loro. La buena compañía siempre ayuda. Deja tu loro unos días aquí con estas aves religiosas y después vendrás por él".

A la mujer le gustó la idea. Aceptó, llevó el loro, y el vicario se lo presentó a los suyos. Pero antes de que pudiera decir nada, el loro dijo: "Yo soy una mujer muy, muy mala".

El vicario también estaba desconcertado: ¿qué hacer?  En ese momento, el loro que estaba orando dejo de rezar y le dijo al otro loro: "¡Necio! Deja de tocar la campana, nuestras oraciones se han cumplido".

¡Ellos estaban rezando por una mujer! "¡Deja de tocar la campana! La oración ha sido respondida". De hecho, cada vez que veas a alguien orando, sospecha que algo ha salido mal. Están rezando por una mujer, por dinero, por algo; rezando por la felicidad. Una persona realmente feliz no reza. La felicidad es su oración. Y no puede haber una oración más elevada o grande que simplemente ser feliz.

Una persona feliz no sabe nada acerca de Dios, no sabe nada acerca de la oración. Su felicidad es su Dios, su felicidad es su oración, la persona se siente realizada. Sé feliz y serás religioso: la felicidad es la meta...

Suprime todos los condicionamientos que llevas contigo. Y no intentes condenar a tus padres porque eso no te ayudará. Eres una víctima de tu condicionamiento, pero ¿qué podrían haber hecho? Ellos también fueron víctimas de los condicionamientos de sus padres, así que es una larga sucesión. Nadie es responsable, así que no te enojes porque tus padres te hicieron daño. No podían evitarlo. Si entiendes, sentirás compasión por ellos, que fueron destruidos por sus padres, y sus padres fueron destruidos por alguien más, y siempre ha sucedido así. Se trata de una sucesión, de una cadena. Simplemente tienes que salir de ella...

Sólo hay una esperanza: tú puedes llevar luz a tu ser, y la luz está disponible de inmediato. ¿Alguna vez has visto una serpiente saliendo de su antigua piel? Es así de fácil. Sólo tienes que salir, perdonar y olvidar. No te enojes con tus padres, ellos también fueron víctimas. Siente compasión por ellos. No te enojes con la sociedad; no podría ser de otra manera. Pero una cosa es posible, puedes salir ahora mismo. Empezar a ser feliz desde este mismo instante. Todo está disponible, sólo un profundo cambio de actitud te permitirá ver la felicidad de ahora en adelante como el bien, y la miseria como el pecado".

Osho, Palabras de fuego. Reflexiones sobre Jesús de Nazaret
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