17 oct. 2012

Cada vez que sientas que la ira se aproxima, antes de darle rienda suelta, haz cinco inspiraciones y espiraciones profundas

     "...cada vez que estés a punto de enfadarte, antes de dejarte llevar por la ira, adopta la práctica constante de hacer cinco respiraciones profundas. Una práctica tan simple que aparentemente no guarda relación alguna con la ira, y de la que algunos incluso se reirán y preguntarán cómo puede eso sernos de ayuda alguna, nos ayudará de verdad. Cada vez que sientas que la ira se aproxima, antes de darle rienda suelta, haz cinco inspiraciones y espiraciones profundas.
     ¿Y qué efecto tendrá esto? Tendrá múltiples efectos. La ira puede apoderarse de ti sólo si no eres consciente, y éste es un esfuerzo consciente. Justo antes de que explote la ira, respira conscientemente cinco veces. Esto hará que tu mente esté alerta, y cuando existe un estado de alerta, la ira no puede entrar...
     En segundo lugar, tu mente sólo puede ser unidireccional. La mente no puede pensar en dos cosas a la vez; es imposible. Puede cambiar de una a otra a velocidad asombrosa, pero no puede enfocarse en dos cosas simultáneamente... Es decir, si está ocupada con la ira, hay ira, pero si respiras cinco veces seguidas, de pronto la mente se centra en la respiración...
     Cuenta Gurdjieff: "Cuando mi padre se estaba muriendo, me dijo que recordara una sola cosa: "Cada vez que te enfurezcas, espera veinticuatro horas, y luego haz lo que quieras. Incluso si lo que quieres es matar, ve y mata, pero espera veinticuatro horas".
     Veinticuatro horas es mucho tiempo, con veinticuatro segundos basta. Es la espera en sí lo que te cambia. La energía que fluía hacia la ira habrá tomado un nuevo rumbo. Es la misma energía, pero puede convertirse en ira y puede convertirse en compasión. Simplemente dale una oportunidad.
     Si la ira llega, posponla durante cinco respiraciones, y ya no podrás enfurecerte. Esto se convertirá en una práctica. Cada vez que la ira esté a punto de adueñarse de ti, inspira y espira cinco veces; después, eres libre de actuar. Hazlo de continuo y se convertirá en un hábito; ni siquiera necesitarás pensar en ello. En cuanto la ira llegue, de inmediato tu mecanismo empezará a respirar profundamente. Con  los años, te será imposible enfurecerte. No serás capaz".

Osho, El libro del Yoga I, El nacimiento del individuo
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