29 oct. 2012

¿Y qué hay de malo en ser débil? Todo el mundo es débil

Pregunta:
Soy un debilucho. Sin embargo, aquí siento, por vez primera, que puedo relajarme en mi debilidad. ¿Debo ser fuerte y valiente?

     "Aquí no hay ningún deber. Todos los "debos" y "sería conveniente" tienen que ser abandonados. Sólo entonces puedes convertirte en un ser natural.
     ¿Y qué hay de malo en ser débil? Todo el mundo es débil. ¿Cómo puede la parte ser fuerte? --la parte tiene que ser débil--.  Y somos pequeñas partes, gotas en el gran océano. ¿Cómo vamos a ser fuertes?  --¿fuertes contra quién, fuertes para qué?--.  Sí, te han enseñado, ya lo sé, a ser fuertes, porque te han enseñado a ser violento, agresivo, beligerante. Te han enseñado a ser fuerte porque te han enseñado a ser competitivo, ambicioso, egoísta. Te han enseñado todo tipo de agresividad porque te han educado para violar a los demás, para violar a la naturaleza. No has sido educado para el amor.
     Aquí, el mensaje es amor. Así pues, ¿para qué necesitas la fortaleza? El mensaje aquí es entrega. El mensaje aquí es aceptación, aceptación total de cualquier cosa que se presente.
     La debilidad es bella. Relájate en ella, acéptala, disfrútala. Tiene sus propias bellezas, sus propias alegrías.
     "Soy un debilucho..."
     Por favor, ni tan siquiera uses esa palabra "debilucho", porque lleva consigo una nota condenatoria. Di: "Soy una parte", y la parte está destinada a ser indefensa. La parte  en sí misma está destinada a ser impotente... Lucha contra el río, trata de ir contra la corriente y quedará claro que eres un debilucho. Pero flota con el río y ve con la corriente  --ni siquiera nades, deja hacer y deja que el río te lleve a dondequiera que vaya--, y entonces no hay debilidad...
     Tú dices: "Sin embargo, aquí siento, por vez primera, que puedo relajarme en mi debilidad".
     Una buena sensación; ¡no lo pierdas de vista!  Un sentimiento correcto; relájate --esa es toda mi enseñanza--. Relájate en tu ser, quienquiera que seas. No te impongas ningún ideal. No te vuelvas loco a ti mismo; no hay ninguna necesidad. ¡Sé!, abandona el llegar a ser. No vamos a ningún sitio, simplemente estamos aquí. ¡Y este momento es tan bello, hay tal bendición!  No introduzcas en él ningún futuro, de otra forma lo destruirás.  El futuro es venenoso.  Relájate y goza.  Si puedo ayudarte a abandonar tus ideales, las ideas acerca de cómo deberías ser y cómo no deberías ser, si puedo despojarte de todos los mandamientos que te han dado, mi trabajo estará hecho. Y cuando estás sin ningún mandamiento, y cuando vives totalmente en el presente --natural, espontáneo, simple, ordinario-- hay una gran celebración, has llegado a casa..."

Osho, El Sutra del corazón. El encuentro del Buda interior
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