9 oct. 2012

No hay reglas de oro

     "George Bernard Shaw decía que sólo hay una regla de oro: que no hay reglas de oro. Recuérdalo: no hay reglas de oro; no puede haberlas porque cada individuo es tan único que nadie puede prescribirlas. Así que yo te doy simplemente una orientación... Y no es una orientación acerca de principios o leyes; mi enfoque es el de la consciencia, porque puede que hoy necesites más comida y puede que mañana no necesites tanta. No es sólo cuestión de que eres diferente a los demás; es que cada día de tu vida es distinto de cualquier otro día. Si has estado todo el día descansando puede que no necesites mucha comida. Si has estado todo el día en el jardín cavando un agujero puede que necesites mucha comida. Lo que se debe hacer es simplemente estar alerta y ser capaz de escuchar lo que el cuerpo dice. Ve de acuerdo con el cuerpo.
     El cuerpo no es ni el amo ni el esclavo; el cuerpo es tu amigo, ofrécele tu amistad. Aquel que come demasiado y el que anda con dietas están ambos metidos en la misma trampa. Ambos están sordos; no escuchan lo que su cuerpo les dice...
     Come por el placer de hacerlo; entonces serás un hombre, un ser humano, un ser superior. Ama por el placer de amar; entonces serás un hombre, un ser superior. Escucha por el placer de escuchar y te liberarás del confinamiento de los instintos...
     Y no te doy reglas rígidas porque sé cómo funciona la mente humana. Cuando se da una regla rígida uno se olvida de la consciencia y comienza a seguir la regla rígida. No es cuestión de reglas rígidas; puedes seguir una regla y no crecer jamás.
     Escucha algunas anécdotas:
     Cuando Benny llega a su casa se encuentra con un montón de loza rota en la cocina:
     - ¿Qué ha pasado?  -pregunta a su esposa.
     - Algo anda mal con este libro de cocina -le explica ella-.  Dice que para las medidas basta con una vieja taza sin asa y he tenido que hacer once intentos antes de poder arrancarle a una el asa sin romperla.
     O sea que si el libro de cocina lo dice, hay que hacerlo. La mente humana es estúpida, recuérdalo. Cuando tienes una regla rígida la sigues.
     Cuando el gran hombre se encontraba con el populacho, lo que el gran hombre decía se hacía.  Sonó el timbre de la mansión del gran hombre y el sirviente acudió a la puerta. Oteó por la mirilla y, reconociendo al visitante, le abrió la puerta.
     - Deje su paraguas en la puerta  -dijo el sirviente.
     - No traigo paraguas  -respondió el visitante.
     - Entonces regrese a su casa y traiga uno o no podré dejarle pasar. El jefe me ha dicho que todo el mundo tiene que dejar su paraguas en la puerta.
     Una regla es una regla...
     Yo nunca doy reglas rígidas porque sé lo estúpida que es y puede llegar a ser la mente humana. Yo simplemente doy una percepción, un sentido de la dirección. Comes demasiado porque eres inconsciente, no sabes lo que estás haciendo. Te pones celoso, te vuelves posesivo porque eres inconsciente y no sabes lo que haces. Te vuelves loco de ira, te pones casi como un poseso cuando estás iracundo, y haces cosas que ni sabes lo que haces.
     Jesús dijo en la cruz  --fueron sus últimas palabras pero son de enorme importancia--.  "Padre, perdona a esta gente porque no sabe lo que hace". Ahora bien, la cristiandad no ha interpretado nunca estas palabras correctamente. Él está diciendo: "Estas personas son inconscientes. No tienen ni idea de lo que es la consciencia, de modo que no pueden ser responsables. Hagan lo que hagan lo hacen dormidos; son sonámbulos, dormidos andantes. Por favor, perdónalos. No se les puede pedir responsabilidades"...
     La verdadera cuestión no es qué hacer sino traer la consciencia a tu ser, y esa consciencia lo cambiará todo. Sois como borrachos...
     Esta es la situación. Los humanos son así. Lo único que quisiera es darte a probar el sabor de la consciencia. Ello cambiará toda tu vida. No es cuestión de disciplinarse, es cuestión de iluminarse desde el interior".

Osho, De la medicación a la meditación 
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