29 may. 2013

Primero voy a meditar, porque no puedo compartir algo que no tengo. No puedo compartir la meditación, no puedo compartir el amor, no puedo compartir mi felicidad con la gente si no la tengo. Soy un mendigo; y sólo finjo ser un emperador

     "El ser humano no es meditativo porque la sociedad le empuja a estar en un estado mental, no en un estado meditativo.
     Imagínate que el mundo estuviera lleno de gente meditativa. Sería un mundo muy simple e inmensamente bello. Habría tranquilidad. No habría crímenes, ni tribunales ni políticos de ningún tipo. Sería una fraternidad cordial, una gran comuna de personas satisfechas consigo mismas, del todo contentas consigo mismas...
     Cuando estés pensando en meditar, la mente, sin que te des cuenta, cambiará de tema. Y empezará a generar un gran movimiento de meditación para transformar el mundo, pero se olvidará de la meditación en sí misma. Porque ya no tienes ni un minuto libre: estás implicado en una gran revolución que cambiará el mundo.
     De hecho, la mente es tan astuta que menosprecia a todas las personas que meditan: "Son egoístas -dice-, sólo se preocupan de ellos mismos. ¡Y hay gente que está muriéndose! La gente necesita paz, pero están en tensión; viviendo un infierno mientras tú te sientas tranquilamente a meditar. Eso es puro egoísmo".
     La mente es muy astuta. Hay que estar muy alerta. Dile a la mente: "No voy a cambiar de tema. Primero voy a meditar, porque no puedo compartir algo que no tengo. No puedo compartir la meditación, no puedo compartir el amor, no puedo compartir mi felicidad con la gente si no la tengo. Soy un mendigo; y sólo finjo ser un emperador"...
   Es tu mente la que trata de cambiar de tema. Primero está la meditación, y, luego, como resultado, llegará el aroma, llegará la luz. Como resultado habrá unas palabras que no están muertas sino vivas, y esas palabras tendrán autoridad. Y podrán ayudar a los demás, pero ese no es tu propósito; sólo es una consecuencia.
     El hecho de cambiar a los demás por medio de la meditación es una consecuencia, no es una meta. Te conviertes en una luz para ti mismo, y esto crea la necesidad de convertirte en una luz para toda la gente que está sedienta. Al convertirte en ejemplo, ese ejemplo conlleva su propia misión".

Osho, Vivir peligrosamente en tiempos extraordinarios
http://osho-maestro.blogspot.com/