21 may. 2013

Yo enseño la religión de la creatividad

"En mi conocimiento, la gente más feliz del mundo es aquella que puede crear algo...
     Al-Mustafá tiene toda la razón:
     Trabajáis para poder seguir el ritmo de la tierra y del alma de la tierra. Si tu trabajo es una carga para ti, algo que hay que hacer, no estás siguiendo el ritmo de la existencia. Estás quedándote atrás. Estar en armonía con la existencia es la única felicidad, no hay otra; y romper la armonía con la tierra y el cielo, la única desdicha.
     El ser humano es infeliz y va a seguir siendo infeliz, porque ha perdido el contacto con las fuerzas creativas que lo dieron a luz y lo mantienen vivo. Se ha vuelto inútil: parece que preferiría disfrutar el descanso en una tumba que trabajar, crear y danzar con toda la existencia...
     Cuando trabajáis, sois una flauta a través de cuyo corazón se transforma en melodía el murmullo de las horas.
     No se trata de un tipo de trabajo en particular, cualquier trabajo que ames. No tienes que ser presidente del país para ser feliz. Tal vez simplemente fabricando zapatos... pero fabricándolos con tal ánimo y entrega que te pierdes completamente en el acto y eres más dichoso que cualquier presidente...
     ¿Cómo puedes demostrar tu amor por la vida? Existe un bello cuento sufí. Un gran emperador iba al pueblo todos los días en su caballo, temprano en la mañana, cuando estaba saliendo el sol... Pero algo lo dejaba perplejo... detenía su caballo y observaba a un anciano, que debía tener unos ciento veinte años. El anciano siempre estaba trabajando en su jardín, sembrando semillas, regando los árboles, árboles que durarían cientos de años en llegar a la juventud, árboles que vivirían cuatro mil años.
     El emperador se sentía perplejo: este hombre ya casi está en la tumba; ¿para quién está sembrando esas semillas? Nunca verá las flores ni los frutos. Es imposible que el hombre llegue a ver los resultados de su labor.
     Un día no pudo resistir la tentación. Se bajó de su caballo y se dirigió al anciano: "He estado pasando por aquí todos los días y la misma pregunta me surge cada vez... Quiero saber: "¿para quién está sembrando esas semillas? Los árboles madurarán cuando usted ya no se encuentre aquí".
     El anciano miró al emperador y se rió. Dijo: "Si ésa hubiera sido la lógica de mis ancestros, yo no hubiera podido disfrutar las flores y los frutos de este bello jardín...¿Y qué de mis hijos? ¿Y qué de los hijos de mis hijos? Si mi padre y mi abuelo hubieran pensado como usted, no existiría este jardín".
     "Y en cuanto a sembrar semillas... ver brotar las hojas verdes al llegar la primavera es un gozo tal que se me olvida completamente cuántos años tengo. Estoy tan joven como nunca. He permanecido joven porque he seguido siendo creativo. La muerte se lleva a las personas que se han vuelto inútiles...La muerte es compasiva conmigo porque sigo el ritmo de la vida. La existencia me extrañará...Tal vez es por eso que sigo vivo. Pero tú eres joven y haces las preguntas de un hombre que se está muriendo. Y la razón es que no eres creativo".
     La única manera de amar la vida es creando más vida. , volviendo la vida más hermosa, más fructífera, más jugosa. No abandones esta tierra hasta que no la hayas dejado un poquito mejor que lo que era cuando naciste. Ésa es la única religión que yo conozco...
     Yo enseño la religión de la creatividad. Al crear más vida serás transformado, pues alguien que es capaz de crear vida ya se ha convertido en parte de Dios, de la divinidad".

Osho, Háblanos del amor. Reflexiones sobre El Profeta de Kahlil Gibran
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