6 may. 2013

Si tus deseos se cumplen, te encuentras con tantos problemas como si no se cumplen

     "Voy a contarte una famosa leyenda sobre la vida de Alejandro Magno. Se dice que iba en busca del elixir de la vida, que, una vez ingerido, mantenía alejada a la muerte...
     Cuenta la leyenda que finalmente encontró el manantial de las aguas de la inmortalidad dentro de una cueva. Alejandro entró en ella lleno de alegría, pues su deseo de toda una vida estaba a punto de cumplirse. Posó la mirada por un momento en el arroyo borboteante que manaba ante él, y justo cuando estaba a punto de beber el agua, un cuervo que había en una rincón de la cueva lo llamó:
     - ¡Espera, no te vayas a equivocar! -le dijo.
     Alejandro miró al cuervo. Tenía un aspecto desastroso; costaba hasta reconocer que fuera un cuervo. Se le habían caído las alas, estaba ciego, el cuerpo entero se encontraba en estado de desintegración. Era un puro esqueleto.
     - ¿Quién eres tú para detenerme? -le preguntó Alejandro-. ¿Tienes algún motivo?
     - Deja, rey, que te cuente mi historia primero, y luego haz lo que creas oportuno -contestó el cuervo-. Yo también buscaba este manantial. Yo también descubrí la
cueva y bebí de esta agua. Ahora no me puedo morir, ¡y no sabes cuánto quiero morirme!  Mira en qué estado me encuentro: estoy ciego, tengo un cuerpo viejo, se me han roto las alas y no puedo volar, se me han desintegrado las patas..., pero da igual, ¡no me puedo morir! Mírame una vez más y luego haz lo que te plazca. Mi único deseo es que alguien me mate, pero nadie me puede matar porque bebí de ese néctar. Ruego a Dios día y noche que me conceda la muerte. ¡Quiero morir como sea!
     Se dice que Alejandro se detuvo y reflexionó. Después, en silencio salió de la cueva sin probar el agua.
     Si tus deseos se cumplen, te encuentras con tantos problemas como si no se cumplen. No quieres morir. Si encontraras esa cueva y bebieras de su manantial, te encontrarías en un aprieto: ¿qué hacer ahora con tu vida? Cuando tenías la vida en tus manos, cuando de verdad podías haber vivido, estabas ocupado buscando el néctar para escapar de la muerte. ¡Qué dilema!  No puedes vivir con el elixir ni puedes vivir con la muerte, no puedes vivir en la pobreza ni puedes vivir en la riqueza, no puedes vivir en el infierno ni puedes vivir en el cielo, y, no obstante, ¡piensas que eres sabio!
     Bayazid era un místico sufí que le dijo a Dios en sus oraciones: "Señor, no escuches mis plegarias; no cumplas mis peticiones, pues ¿tengo sabiduría alguna para pedir lo que me conviene?".
     El ser humano carece de toda inteligencia. Se queda atrapado en la red de sus deseos y luego deambula dentro de ellos. Si sus deseos no se cumplen, tiene problemas; si se cumplen, tiene problemas también... Vives preso de los deseos que se cumplieron, y preso de los que aún no se han cumplido.
     ¿Qué es la comprensión? ¿Qué puede caracterizar a la sabiduría sino el pedir algo que, cuando se consiga, pondrá fin a todo el sufrimiento, a todas las desdichas?  Desde esta perspectiva, nadie en el mundo, salvo la persona religiosa, es sabia. Sólo el que desea a Dios no se arrepiente nunca; cualquier otra cosa que pidas, acabas lamentándola".

Osho, El verdadero nombre. La melodía de la existencia
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