3 abr. 2014

Desecha esas estúpidas ideas de superior e inferior. No eres ni superior ni inferior. ¡Simplemente eres tú mismo!

          "Todos nacemos únicos. No hay comparación posible. Tú eres tú, y yo soy yo. Buda es Buda y Cristo es él mismo; no hay comparación posible. Si comparas, creas superioridad e inferioridad: trazas los caminos del ego. Y entonces, por supuesto, surge un gran deseo de competir, de derrotar a otros. Tú permaneces en el temor de lograr algo o de no hacerlo, porque es una contienda violenta y todos intentan hacer lo mismo, ser los primeros. Millones de personas tratan de serlo. Entonces sobreviene un gran odio, violencia, agresión, enemistad. La vida se convierte en un infierno. Si te derrotan, eres desgraciado y hay muchas más probabilidades de ser derrotado que de vencer. E incluso si tienes éxito no estás feliz, porque en ese momento te vuelves temeroso: ahora algún otro puede quitarte tu lugar.  Los competidores te rodean, corren violentamente tras de ti.
          Antes de tener éxito, temías poder lograrlo o no hacerlo; cuando lo alcanzas  --además de dinero y poder--, temes que alguien te lo arrebate.  Antes estabas angustiado y ahora también. Quienes fracasan son desgraciados y los que tienen éxito igual.
          En este mundo es muy difícil encontrar a una persona feliz porque nadie cumple las condiciones para serlo. La primera es dejar de lado toda comparación. Desecha esas estúpidas ideas de superior e inferior. No eres ni superior ni inferior. ¡Simplemente eres tú mismo! No hay nadie como tú con quien puedas compararte. Entonces, si aceptas esto, estarás en casa".

OSHO, El libro de la comprensión. Trazando tu propio camino hacia la libertad
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