27 abr. 2014

Prueba esta meditación...Sentado en silencio crea una risilla en tu ser, como si todo el cuerpo se estuviera divirtien­do, riéndose.

"Prueba esta meditación, de diez a cuarenta minutos por la no­che, antes de acostarte, y por la mañana. Sentado en silencio crea una risilla en tu ser, como si todo el cuerpo se estuviera divirtien­do, riéndose. Empieza a balancearte con la risa, deja que se extien­da por manos y pies. Si te da un ataque de risa, permítelo; si llega suavemente, permítelo. Deja que todo tu cuerpo se implique, no sólo los labios y la garganta, sino subiendo desde la planta de tus pies y luego moviendo tu vientre.
Visualízate como un niño pequeño. Si así te lo parece, empieza a rodar por el suelo. El ruido no es tan importante como la impli­cación. No permanezcas rígido, relájate, coopera. Si exageras un poco al principio, te ayudará.
Después, túmbate en la tierra o en el suelo, boca abajo. Haz contacto con la tierra, siente que la tierra es tu madre y que tú eres su hijo, disuélvete en esta sensación. Respira con la tierra, siénte­te uno con ella. Venimos de la tierra y un día volveremos a ella.
Después de este momento de contacto con la tierra, tu baile tendrá una cualidad diferente.
Esto, por la noche antes de dormir. Bastará con diez minutos y luego duerme. De nuevo por la mañana, lo primero; lo puedes ha­cer en la cama. Así que la última cosa por la noche y la primera por la mañana. La risa de la noche otorgará una dirección a tu sueño. Tus sueños serán más alegres, divertidísimos, y ayudarán a tu risa de la mañana; crearán el decorado. La risa de la mañana otorgará dirección a todo tu día. Siempre que tengas una oportunidad du­rante el día, no te la pierdas, ríete".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
http://osho-maestro.blogspot.com/