6 abr. 2014

Siempre que camines, derriba los puentes que hayas cruzado para que no haya posibilidad de volver.

El ayudante del facilitador dice que ese grupo fue mejor que el anterior, que tenía más intensidad, más dinamismo.

          "Trabaja como si estuvieras prácticamente loco. Tengo la sensación de que todavía te contienes mucho, de que no te implicas totalmente y te quedas en la periferia. Siempre dejas un espacio al cual poder retirarte en caso de que las cosas se vuelvan excesivas. Siempre que camines, derriba los puentes que hayas cruzado para que no haya posibilidad de volver. Cuando hayas escalado a determinada altura, tira la escalera. De ese modo,  no te quedará más remedio que seguir adelante o morir, pero no podrás volver. No crees nunca una situación en la que puedas retirarte dentro de ti mismo siempre que quieras. No; si lo haces, no te convertirás en un auténtico facilitador, y a mí me gustaría que te conviertas en uno.
          Ser un ayudante es distinto, porque trabajas como una sombra y la responsabilidad no es tuya. Pero una vez que te conviertes en facilitador, toda la responsabilidad recae sobre ti y ya no vale estar precisamente al cincuenta por ciento. Explota, y explota al cien por cien. Solamente podrás ayudar a otras personas si explotas. Si el grupo siente que tú estás desganado, ellos estarán aún más desganados. Si tú estás al cincuenta por ciento, ellos sólo estarán al veinte por ciento. El grupo sólo funcionará a la mitad de lo que funcione el facilitador. Para comenzar a evaporarte tienes que hervir al cien por cien. Sólo entonces se atreverán a ir contigo.
          Lo fundamental en todas las terapias, en todos los procesos de grupo, es conseguir crear una situación en la que la gente se pueda atrever, eso es todo. No importa cómo la crees. Tú les das un impulso y un reto. Tú abres un abismo ante ellos y los tientas a que salten. Hace falta el grupo, porque si están solos nunca se atreverán a saltar, tendrán mucho miedo.
          Pero cuando ven que se puede saltar y seguir vivo y, no sólo eso, sino más vivo que nunca, cuando ven que el abismo no es muerte, sino vida en abundancia, cuando ven que el que lo hizo primero ganó algo, que no perdió nada, que se enriqueció y ganó vitalidad, comienzas a atreverse. Primero se atreve una persona, luego lo sigue otra y después otra, y después se convierte en algo sencillo, en un fenómeno muy sencillo. Pero tú mismo tienes que ser valiente. De modo que en el siguiente grupo atrévete todo lo que puedas. Y no es algo en lo que te puedas exceder. Todo lo que hagas será siempre menos de lo que puedes hacer. Bien".

Osho, Cara a cara con Osho. El martillo en la roca
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