5 feb. 2015

La sociedad quiere que seas un cordero.

          "Es posible que no te des cuenta de que la multitud es enemiga del individuo. A la multitud no le gustan los individuos; sólo le gustan las personas falsas que se imitan una a otras. La multitud siempre critica al que está solo, por derecho propio,  declarando su libertad y haciendo lo que quiere sin temer las consecuencias.
          La multitud no puede permitir que existan estos rebeldes porque su sola presencia es peligrosa, podría extenderse como un fuego...
          La sociedad en sus diferentes formas --padres, profesores, clérigos, vecinos-- y desde todos los ángulos, empieza a limitar la libertad del individuo desde su más tierna infancia. La única intención es alejarte de tu ser; quieren que seas otra persona, no quieren que seas tú mismo...
          Si te permiten ser tú misma, nunca te sentirás indigna, porque es tu desarrollo natural. Si eres un rosal, darás rosas; si eres una caléndula, darás caléndulas. La caléndula no se siente indigna y las rosas no se sienten especiales, más elevadas o sagradas. Hasta una brizna de hierba se siente tan digna como la estrella más grande del universo.
          En la existencia no existe el complejo de inferioridad, y como resultado tampoco hay complejo de superioridad. La caléndula está feliz de ser lo que es; la idea misma de pretender ser otra cosa --"¿Por qué no soy una rosa?"-- es ridícula.
          La existencia sería muy limitada si sólo hubiese rosas y más rosas, y no hubiese otras flores. Las rosas dejarían de ser bellas. La inmensa variedad de flores hace que la abundancia de la existencia supere nuestros sueños.
          Pero la sociedad quiere que seas un cordero. Aunque tengas las características de un ciervo, un tigre, un león o un águila  --todas esas posibilidades existen en los distintos individuos--, la sociedad sólo quiere un tipo: todo el mundo debe ser un cordero. Si obligas a un león a ser un cordero, se sentirá indigno. Estás imponiéndole algo que no es natural.
          El sentimiento de no tener autoestima es el resultado de que la gente que te rodea te imponga una exigencia imposible. Nadie te quiere tal como eres, todo el mundo desea que seas una cosa distinta. Por supuesto, si cumples sus expectativas, te querrán, te respetarán, te alabarán, pero es peligroso y tiene un precio muy alto: perderte a ti mismo. Volverte un hipócrita, ¿y qué has ganado?. ¿Qué es su respeto, qué son sus alabanzas, sus recompensas?  No podrás compensar la pérdida porque habrás perdido tu alma. Aunque te den mil veces el Premio Nobel, esto no podrá sustituir lo que has perdido en la transacción. Has perdido tu lugar en la existencia, tu territorio, lo más importante de su ser esencial y tu conciencia".

OSHO, Antes del amanecer. Un nuevo día te está esperando.
http://osho-maestro.blogspot.com/