20 feb. 2015

Para equilibrar la guerra tiene que haber más amor en el mundo.

          "Quiero que mis seguidores conozcan la paz, conozcan el silencio, conozcan la belleza de su ser interior, la dicha, el amor y la luz, y lo propaguen. Propagarlo no es una misión de apostolado, no se trata de convertir a nadie. Simplemente tu presencia, tu mirada amorosa, tu vida pacífica, el carisma que se refleja con la iluminación, la nueva frecuencia que irradia una persona iluminada a su alrededor, cambia los corazones de la gente sin que ellos mismos se den cuenta...
          Cuando uno saborea su inmortalidad, empieza a propagar un fuego invisible..., no es un argumento lógico, pero la gente inmediatamente se sentirá colmada con su presencia, con su aroma, con su fragancia, con su amor.
          Para equilibrar la guerra tiene que haber más amor en el mundo.
          Para equilibrar las fuerzas destructivas tiene que haber más creatividad. Para equilibrar a los ciegos políticos necesitamos más iluminados. Tenemos tiempo para esto, porque la iluminación puede ocurrir en un segundo, no necesita tiempo; sólo un deseo absoluto, hay que anhelarlo como si estuviese la vida en juego.
          Comprendo que te parezca paradójico. Querrías hacer algo, pero las cosas se han ido de las manos. ¿Qué puedes hacer para detener a la Unión Soviética o a Ronald Reagan?  Y dentro de poco habrá armas nucleares en veinticinco países con políticos de juguete. ¿Qué puede hacerse?
          Sólo puede hacerse una cosa: dejar de hacer.
          Pensar en ser.
          Puedes ser más alegre, más amoroso, eso está dentro de tus posibilidades. Ronald Reagan no puede impedírtelo. Las armas nucleares no pueden impedírtelo...
          Yo sugiero una solución totalmente nueva. Y, dadas las circunstancias, es la única alternativa posible: dejar de hacer y empezar a desarrollar tu propio ser. Y el desarrollo de tu ser es contagioso; el fuego de tu vida servirá a mucha gente para encender su antorcha apagada.
          Si en el mundo hay personas que conozcan la belleza de la vida, la creatividad, la poesía, la música, la pintura, el baile, el amor, entonces no habrá nadie -ni un solo político- que se atreva a obligar a la humanidad a declarar una guerra. Por eso, en ves de oponerte a la guerra, crea una fuerza para equilibrarla, y eso sí está a tu alcance. Si los belicistas tienen armas nucleares, tendrás que crear algo equivalente o más potente, y la iluminación, sin lugar a dudas, es más potente que ninguna arma nuclear...
          El momento que se avecina es muy emocionante; no hay nada que temer. No podemos hacer nada para evitarlo, pero si eres de una forma determinada, tú mismo lo impedirás".

OSHO, Antes del amanecer. Un nuevo día te está esperando.
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