22 feb. 2015

Limítate a contemplar. Siéntate distante y contempla las estratagemas de la mente.

¡Mi mente se está encargando a la perfección de volverme loco! Pero siento que soy un espectador y que no estoy haciendo nada al respecto.

Respuesta de Osho:
          Sé un espectador. No hagas nada, porque cualquier cosa que puedas hacer nunca será muy profunda.
          Como mucho, será un arreglo temporal. El hombre sólo puede actuar en la superficie. Así que si surge el problema y haces algo, se resuelve temporalmente, pero volverá a surgir el mismo problema de nuevo con otro aspecto... Cambia el problema, pero el problema continúa.
          Lo importante es que el problema se disuelva, y eso sólo ocurre cuando no haces nada. Cuando sólo lo contemplas, se crea una distancia, y la distancia se va haciendo cada vez más grande. Un día la distancia es tan grande que de repente te das cuenta de que el problema ya no te pertenece, es como si nunca te hubiera pertenecido. Lo único que hace falta es distancia, y la distancia surge por medio de la contemplación...
          Limítate a contemplar. Siéntate distante y contempla las estratagemas de la mente... La verdad de esta experiencia se convierte en la clave para disolver todos los problemas, de modo que siempre que surja el problema, limítate a contemplar.
          Es difícil, porque toda la educación occidental se basa en el análisis. La contemplación es una dimensión totalmente diferente. No es análisis. La educación occidental se basa en analizar, en entender, en encontrar la causa, pero nunca puedes llegar a ningún fin. Puedes encontrar la causa de un problema y después intentar encontrar otra causa para eso, y así ad infinitum. Cada causa, a su vez, es un efecto. Puedes seguir buscando, como se pela una cebolla, capa por capa. Tarde o temprano la cebolla se termina, pero la cebolla de la mente humana nunca se termina, es interminable. No hace más que seguir creando capas continuamente...
          Así que contempla, y poco a poco surgirá una profunda despreocupación. En esa despreocupación todo se disolverá. No hay que hacer nada. Sólo siéntate, disfruta, sé y contempla. Poco a poco, cuando el problema entienda que esta persona no está interesada en él, se irá.
          Si el visitante no ha sido invitado, no es recibido, y el anfitrión no le presta la menor atención, y ni siquiera le dice hola, ¿hasta cuándo seguirá el visitante llamando a la puerta? Llegará un momento en que se vaya. Cada pensamiento, cada problema, es un visitante. No hagas nada con ellos, sigue siendo un anfitrión, despreocupado, indiferente y centrado".

Osho, Cara a cara con Osho. El martillo en la roca
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