19 sept. 2007

Eres el maestro de tu propio mundo interior

"Tú te enamoras de una mujer o un hombre, porque sólo puedes ver lo exterior. Y sólo dentro de algunos días comienzas a descubrir su estado interior; no corresponde a su belleza exterior. Por el contrario, es muy fea.

Por ejemplo, Alejandro el Grande tenía un cuerpo muy hermoso pero mató a millones de personas, sólo para satisfacer su ego de que él es el conquistador del mundo. Él conoció a un hombre, Diógenes, cuando estaba en camino a India, quien vivía desnudo, el único hombre en Grecia que lo hacía, único en una forma. Su belleza era tremenda, no sólo el exterior, sino que también su resplandor interior era tanto y tan deslumbrante que incluso Alejandro tenía que detener sus ejércitos cuando estaba cerca de un bosque cerca de un río. Él detenía a sus ejércitos e iba a ver a Diógenes solo; solo, porque no quería que nadie más supiera que existía un hombre que es mucho más hermoso que el mismo Alejandro.

Era temprano en la mañana y Diógenes estaba tomando un baño de sol, desnudo a orillas del río. Alejandro no podía creer que un mendigo ... No tenía nada, ninguna posesión –incluso Buda solía tener un plato para pedir limosna, pero eso también Diógenes lo había tirado. Él estaba absolutamente sin ninguna posesión, exactamente como había nacido, desnudo.

Alejandro no podía creer lo que veía. Nunca había visto una personalidad tan bella y podía ver que su belleza no estaba sólo en el exterior. Algo se infiltraba desde el interior; un resplandor sutil, un aura sutil lo rodeaba. Todo a su alrededor era una fragancia, un silencio. Si el interior se vuelve hermoso –depende de ti– lo exterior tendrá que moldearse de acuerdo al interior. El exterior no es esencial, tendrá que reflejar el interior de alguna forma...

Nadie puede hacer nada acerca de tu ser interior excepto tú. Tú eres el maestro de tu propio mundo interior".

Osho, Sat Chit Anand
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