2 jun. 2009

Tú mismo eres tan pobre que en tu interior sólo hay oscuridad. ¿Cómo vas a ayudar a los demás?

"No pueden decir que Gautama Buda fue una persona real­mente religiosa porque ¿acaso hizo algo por los pobres? ¿Hizo algo por los enfermos? ¿Hizo algo por los ancianos? Se iluminó, ¡y eso es sumamente egoísta! Pero en Oriente hay un enfoque completamente distinto, mucho más lógico, razonable y com­prensible. Oriente siempre ha creído que a menos que tengas paz, silencio en tu corazón, una canción en tu ser o una luz que irradie tu iluminación, no podrás ser útil a nadie. Tú mismo es­tás enfermo, tú mismo eres huérfano, porque todavía no has en­contrado la absoluta seguridad de la existencia, la eterna protec­ción de la vida. Tú mismo eres tan pobre que en tu interior sólo hay oscuridad. ¿Cómo vas a ayudar a los demás? Tú mismo te estás ahogando, sería peligroso intentar ayudar a otra persona; lo más probable es que se ahogara contigo. Antes tienes que aprender a nadar. Sólo así podrás ayudar a alguien que se está ahogando.

Mi punto de vista es absolutamente claro. Primero sé egoísta y descubre todo lo que contiene tu interior, todas las alegrías, la dicha y el éxtasis que hay en ti. Después, el altruismo aparecerá igual que tu sombra va detrás de ti; porque para tener un corazón que baila, para tener una divinidad en tu ser, tienes que compar­tirlo. No puedes guardarlo para ti como un tacaño; la tacañería en tu crecimiento interior es equivalente a la muerte.

El aspecto económico del crecimiento interior es distinto al exterior. La economía corriente dice que si sigues dando, tendrás cada vez menos. Pero la economía espiritual dice que si no das, tendrás cada vez menos, y si das, tendrás cada vez más. Las leyes del mundo exterior y el mundo interior son diametralmente opuestas.

Primero debes enriquecerte en tu interior, deberás convertir­te en un emperador. Entonces tendrás tanto para compartir que ni siquiera podrás llamarlo altruismo. Y no tendrás ningún deseo de recibir una recompensa, ni ahora ni en el futuro. Ni siquiera pedirás a la persona a la que le has dado algo que te esté agrade­cida, sino al contrario, le estarás agradecido a esa persona porque no ha rechazado tu amor, tu dicha y tu éxtasis. Ha sido receptiva y te ha permitido verter tu amor, tus canciones y tu música en su ser.

La idea cristiana del altruismo es una tontería absoluta. En Oriente nunca se ha pensado de la misma ma­nera. La historia de Oriente y su bús­queda de la verdad es muy larga y se sustenta en una cuestión muy simple: antes de cuidar a los demás tienes que cuidarte a ti mismo...


Desde mi punto de vista, lo primero y más importante que ne­cesita el hombre es una conciencia meditativa. Cuando tienes esa conciencia meditativa todo lo demás que hagas será de ayuda para todo el mundo y no podrá perjudicar a nadie; sólo podrás ha­cer actos compasivos y amorosos.

Por eso repito: primero sé egoísta. Conócete, sé tú mismo y después tu propia vida no podrá ser más que un compartir, un compartir altruista que no busca una recompensa en este mun­do o en el más allá".

Osho, Compasión. El florecimiento supremo del amor
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