17 nov. 2009

Aplaza para mañana el odio, no el amor

"Nunca pospongas. Si quieres hacerlo, aplaza aquello que es malo. Deja la ira para mañana, pero no la meditación. Aplaza para mañana el odio, no el amor. Retrasa el dinero para mañana, pero no a Dios. Pero la gente sigue haciendo ¡justo lo contrario!. La ira la tienen al instante. Si alguien te insulta, no dices: "Está bien, pensaré en ello; volveré al final de la semana y te diré lo que pienso sobre lo que me has dicho". No, inmediatamente saltas sobre él, te abalanzas sobre él; no le das ni un minuto de tregua.

Si alguien te ama y te extiende las manos para acogerte, te encoges. Dices: "Déjame que lo piense". Darás vueltas sobre ello, encontrarás mil y una razones para no caer en la trampa: "¿Qué motivos tiene esta persona? ¿Por qué querrá abrazarme? ¿Será un carterista o algo así? ¿Quién ama sin ningún motivo? Tiene que haber una razón. Debe quererme por algo". Cuando el amor llega, tú te retiras; cuando llega la ira, te quedas allí pegado tozudamente.

Cambia toda esta actitud. No retrases lo que es bueno, porque lo bueno le pertenece a Dios. Aplaza lo que es malo, porque te mantiene alejado de Dios".

Osho, El significado oculto de los evangelios
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