21 may. 2016

Hay que aprender a desprenderse de lo innecesario. Y el noventa por ciento de la vida corriente es innecesaria; se puede dejar con facilidad.

          "Cuando el árbol está a rebosar de vitalidad, florece. Las flores son un lujo. Sólo cuando tenéis mucho y no podéis contenerlas, se manifiestan hacia fuera.
          La espiritualidad es un florecimiento, es el lujo definitivo. Si estáis a rebosar de vitalidad, sólo entonces algo como una flor dorada florece en vosotros. William Blake tiene razón al manifestar que la energía es deleite. Cuanta más energía tengáis, más deleite experimentaréis.
          La desesperación surge por una pérdida continuada de energía; y las personas han olvidado cómo contenerla. En mil y un pensamientos, preocupaciones, deseos, imaginación, sueños, recuerdos...la energía se pierde. Y también en cosas innecesarias que se pueden evitar.  Cuando no hay necesidad de hablar, la gente sigue hablando. Cuando no hay necesidad de hacer nada, no es capaz de permanecer sentada en silencio. Tiene que "hacer".
          Las personas están obsesionadas con hacer, como si ello fuera algo que embriagara; las mantiene borrachas. Permanecen ocupadas para no tener tiempo para pensar sobre los verdaderos problemas de la vida. Se mantienen atareadas para no tropezar consigo mismas. De lo contrario, tienen miedo al abismo que se abre en su interior. Así es como la energía no cesa de filtrarse y el motivo por el que nunca tenéis suficiente.
          Hay que aprender a desprenderse de lo innecesario. Y el noventa por ciento de la vida corriente es innecesaria; se puede dejar con facilidad. Hay que ser telegráfico, mantener justo lo esencial, y os quedará tanta energía que un día, de pronto, comenzáis a florecer, sin ningún otro motivo".

Osho, Día a día. 365 meditaciones para el aquí y el ahora
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