15 may. 2016

Nunca se te ocurre pensar que eres una conciencia maravillosa.

          "...todo lo que podemos disfrutar en este mundo -los sabores, la belleza, los placeres-, forma parte de lo divino. Lo divino está en el fondo de todas las cosas, y nada podría suceder sin lo divino. Si desaparecieses de tu interior, tu cuerpo no podría saborear nada. Si puedes hacerlo es porque estás presente en tu interior. Si no estuvieses presente en tu interior, no podrías experimentar el olfato. ¿En qué se basan todas las experiencias que tienes del mundo? Se basan en la conciencia que está escondida en tu interior.
          Cuando una flor desprende su perfume, tu atención se dirige hacia ella; sin embargo,  tu atención no se dirige hacia el que experimenta el perfume. Hay tres cosas: la primera es que se ha abierto la flor, la segunda es que ha esparcido su perfume y la tercera es que tú estás sentado o pasas por ahí y experimentas ese perfume. Son tres cosas: la flor, tú y el aroma que se propaga entre ambos. Una cosa es el objeto de conocimiento, la otra es el conocedor, y hay otra que es el conocer...
          Pero tu atención siempre se dirige hacia el objeto, al objeto de conocimiento, a la cosa que conoces. Tus ojos se dirigen a la flor. Dices: "¡Qué flor tan bonita!". Nunca dices: ""¡Qué ser tan maravilloso que es capaz de sentir el aroma!". Nunca se te ocurre pensar que eres una conciencia maravillosa. Simplemente no consigues recordar lo que está escondido en tu interior.
          El perfume de la flor y la flor no tienen tanto valor como el que hace que sea posible experimentarlos. Detrás de todas las experiencias que tienes en tu vida está tu conciencia".

OSHO, Diálogos con el Señor de la Muerte
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