20 ago. 2016

Demasiada felicidad también es una maldición.

"Nadie ha logrado la liberación mientras estaba en el cielo. Nadie puede hacerlo, porque nadie desea estar libre de placer y de felicidad. De modo que demasiada felicidad también es una maldición. Sin duda, demasiada infelicidad es una desgracia, pero demasiada felicidad también resulta ser una desgracia.

Nacer como ser humano es estar en el medio; no estás ni en el cielo ni en el infierno, estás justo en el medio. Si cometes el menor error puedes caer al infierno y si te comportas de forma mínimamente inteligente, puedes entrar en el cielo; tú estás en el medio.

Y nacer como ser humano supone estar en un estado en el que es posible la transformación. Si un hombre lo entiende correctamente no le gustará estar ni en el cielo ni en el infierno, porque permitirse placeres una y otra vez se vuelve aburrido y provoca la infelicidad.

Si vas al cielo, encontrarás a dioses bostezando por todas partes; ¡están aburridos! Si te rodean todo el tiempo mujeres maravilllosas, tendrás ganas de salir corriendo, querrás estar solo. Tanta belleza se vuelve repulsiva. Si comes demasiados dulces, la lengua deseará lo contrario. Si tienes demasiadas comodidades, la mente deseará algún reto. Los dioses que están sentados en el cielo están completamente aburridos. ¡El aburrimiento es la seña de identidad del cielo! Todo el mundo en el cielo está aburrido. Por eso tienen que organizar tantas cosas para entretenerse; se pasan el día bebiendo, cantando y bailando.

Dicen que en el cielo musulmán fluyen manantiales de vino. Las botellas no son suficientes, así que tienen manantiales. De modo que, además de bebértelo, también puedes nadar y bañarte en él; ¡incluso te puedes ahogar en él!  En el cielo sólo hay diversión...

La persona que entiende que la infelicidad es, sin duda, infelicidad, pero que la felicidad también se convierte en infelicidad, querrá estar libre tanto de la infelicidad como de la felicidad. Aquel que entienda esta verdad no deseará ni el cielo ni el infierno; buscará la liberación, querrá trascender los deseos.

De modo que hay tres caminos que empiezan en el punto en el que está el ser humano: uno es el de la felicidad, el segundo es el de la infelicidad y el tercero es el de la liberación.

La liberación no es ni felicidad ni infelicidad; la liberación está más allá de las dos".

OSHO, Diálogos con el Señor de la Muerte
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