30 ago. 2016

El presente te muestra la inseguridad de la vida, porque vivir implica morir.

"Vives en el pasado porque es muy cómodo. Eres tú el que manda, eres el amo del pasado; puedes hacer lo que quieras con él. Y también eres el amo del futuro; en el futuro puedes ser presidente de Estados Unidos o de la India. Puedes hacer lo que quieras. Todo el mundo se imagina cosas; estás tranquilamente sentado e imaginas que te encuentras un saco lleno de dinero al borde del camino. Y no sólo eso, sino que empiezas a imaginarte en qué vas a gastarte todo ese dinero y ya te ves comprando cosas. Tú eres el que manda.

El pasado y el futuro hacen que te sientas como un rey. El presente te arrebata todas las ilusiones, te revela la verdad al desnudo. El presente te muestra la inseguridad de la vida, porque vivir implica morir. Y todo lo que implica que las cosas no durarán eternamente -todo lo que existe-  también dejará de existir en un momento dado. La flor que se abre por la mañana y es tan hermosa habrá desaparecido por la noche, se marchitarán los pétalos y mañana no quedará ni rastro de ella. La vida real es así: cambia, se mueve, es dinámica, no es estática, nada es permanente, todo es un fluir.

Por eso todo el mundo quiere vivir en el pasado o en el futuro, para evitar el presente y el peligro que entraña.

Friedrich Nietzsche tenía razón cuando dijo: "Vive peligrosamente". En realidad, es la única forma de vivir; sólo se puede vivir peligrosamente. Lo contrario es evitar la vida; no es vivir. Eso mismo implica el sannyas: aceptar la inseguridad de la vida, aceptar la muerte. Aceptar que en cualquier momento todo puede desaparecer. Tu amor, tu amistad, tú, todo es momentáneo. Al instante siguiente se marchitarán los pétalos y se acabará todo.

El sannyas es esto: es saberlo y estar exultante, es saberlo y bailar, es saberlo y que salga una canción de tus labios, es saberlo y que tus ojos brillen de felicidad. De hecho, la inseguridad es hermosa. La inseguridad también tiene su bendición, porque si todo fuese seguro la vida no existiría. Si todo fuese seguro, habría rocas y habría piedras, pero no habría flores, ni pájaros,  ni personas. Si todo fuese seguro, habría notas, matemáticas y ciencias, pero no habría poesía, no habría música, no habría danza. Sería un mundo muerto, falso, artificial.

El mundo auténtico tiene que estar en peligro constante. El peligro le añade belleza y le da profundidad, el peligro lo convierte en un desafío.

Huye de su seguridad y de la ilusión".

OSHO, Confianza. Vivir espontáneamente y abiertos a la vida.
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