15 ago. 2016

El arte de ser padres consiste en lograr un equilibrio entre el miedo y el amor.

"¿Cuál es el mayor miedo del niño? Que la madre o el padre le rechacen, que le nieguen su amor. Pueden dar amor, pero también pueden retirárselo.  Y para el niño esta es la situación más terrible, porque se siente impotente; si le niegan el amor del padre o de la madre, estará acabado.  Será como la muerte para el niño. No puedes imaginarte el dolor y el sufrimiento de un niño cuando su madre lo rechaza, cuando dice que no tiene nada que ver con él, cuando se vuelve indiferente.

Como una sombra, hay un miedo oculto sobre la persona que amas: el miedo a perder el amor. El amor puede ser retirado, existe esa posibilidad. Siempre pueden aparecer obstáculos entre los amantes.

De modo que el niño no sólo ama al padre, el niño también le tiene miedo; estos dos sentimientos están mezclados.  La mayor destreza de un padre es crear un equilibrio entre los dos; de lo contrario, en cada situación demostrará  que no es digno de ser padre.

Y es muy difícil ser digno de ser padre. Procrear es muy fácil --¿hay algo más fácil que eso?--; en cambio, es muy difícil ser una auténtica madre. La dificultad está en crear un equilibrio entre el amor y el miedo. Si un padre provoca en el niño tanto miedo que el niño pierde la confianza en el amor, entonces toda su vida estará arruinada. Nunca será capaz de amar a nadie.

Cuando un niño no recibe amor durante su infancia, pasará el resto de su vida sin amor. Puede que hable mucho de amor, puede que escriba poemas de amor, puede que escriba libros sobre el amor, pero su propia vida  no tendrá amor. El primer toque de amor que podía haber creado la semilla del amor no brotó nunca en su vida. Si los padres no pueden dar amor al niño, el niño nunca será capaz de amar a nadie. Y más tarde ese niño enfadado será causa de destrucción en todos los sentidos...

En Occidente, el amor se ha vuelto algo raro porque la mayoría de los padres se divorcian antes de que crezcan los niños... Los niños nacidos durante este aumento de los casos de divorcio en los últimos treinta años no tuvieron suficiente amor, y se están vengando. Estos niños no pueden amar; están llenos de energía destructiva. El amor es creativo. Y cuando la persona no recibe amor, empieza a ser destructiva...

Ser padre o ser madre es todo un arte. Los padres que hacen hincapié en mantener la disciplina tienen miedo de consentir al niño con su amor, de modo que dejan de darle amor de todas las formas posibles. Hacen que el niño tenga miedo e intentan controlarlo con el miedo al castigo. Finalmente, este tipo de procedimiento y de disciplina hace que el niño esté traumatizado emocionalmente.

Pero, por otro lado, también hay un escollo; los psicólogos occidentales han asustado a los padres diciéndoles que el niño se rebelará si intentan someterle a una disciplina o asustarlo o imponerle algo. Sólo tienen que amarlo. Pero si sólo hay amor también puede ser un peligro, porque se puede convertir en libertinaje. Entonces los niños creen que tienen el derecho de ser amados, que no tienen que ganarse el amor...

Si los padres le dan sólo amor y no hay miedo, el niño también se convertirá en un consentido. Entonces empezará a reclamar el amor de todo el mundo; pero el mundo no es su padre ni su madre. El mundo no está ahí sólo para darle amor. En el mundo hay competencia, esfuerzo, lucha; nadie está dispuesto a darte amor.

Cuando los padres sólo le han dado amor, el niño se vuelve un ser muy frágil. Se vuelve tan frágil que no puede soportar ningún conflicto; se ve fácilmente destrozado. Espera amor de todo el mundo y sigue exigiendo amor de los demás. Pero no sabe que el mundo le dará amor sólo cuando se lo haya ganado. Puede recibir amor de sus padres sin ganárselo, pero más tarde, en el mundo exterior, no lo recibirá gratis.  Incluso tendrá que ganarse el amor de su mujer; eso tampoco lo conseguirá gratis. Esta persona seguirá buscando a sus padres. Puede que se convierta en un teísta, sentado en un templo con las manos alzadas al cielo, diciendo: "¡Oh, padre! ¡Oh, Padre Todopoderoso!", pero su vida estará yerma, porque no habrá obtenido la madurez y la fuerza que surge de afrontar las luchas de la vida.

De modo que ahora los psicólogos dicen que el arte de ser padres consiste en lograr un equilibrio entre el miedo y el amor. El miedo debe estar ahí hasta el punto de que el niño no se rebele, y el amor también debe estar ahí hasta el punto de que el niño no espere ni exija amor sin merecerlo. Es un fenómeno muy complejo. Es como andar sobre una cuerda floja...

Al mínimo indicio de miedo que el niño recibe, hay que llenarlo de amor para equilibrarlo; al mínimo indicio de permisividad, tiene que entrar en juego el miedo. Cuando los padres son capaces de encontrar un equilibrio entre el amor y el miedo en su comportamiento con el niño, al igual que el equilibrista, sólo entonces son buenos padres".

OSHO, Diálogos con el Señor de la Muerte
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