26 ago. 2016

Para las personas que nunca han amado, la meditación es muy, muy difícil.

"Vive y vive tan totalmente que entres en contacto contigo mismo. Y no hay ninguna otra forma de entrar en contacto contigo mismo. Entre más profundo vivas, más profundo te conoces a ti mismo, en una relación, en la soledad. Entre más profundamente vayas en una relación, en el amor, tu conocer es más profundo. El amor se convierte en un espejo. Y quien nunca ha amado no puede estar solo, puede como mucho estar aislado.

Aquel que ha amado y conocido una relación, puede estar solo. Ahora, su soledad tiene una cualidad totalmente diferente, no es aislamiento. Ha vivido en una relación, realizado su amor, conocido a la otra persona y se ha conocido a sí mismo a través del otro. Ahora puede conocerse a sí mismo directamente, ahora el espejo no es necesario. Simplemente piensa en alguien que nunca ha encontrado un espejo. ¿Puede cerrar sus ojos y ver su rostro? Imposible. No puede aunque imagine su rostro, no puede meditar sobre él. Pero el hombre que ha encontrado un espejo, que ha mirado en él, que ha conocido su rostro a través de él, puede cerrar sus ojos y ver el rostro dentro. Esto es lo que sucede en la relación. Cuando una persona entra en una relación, la relación lo refleja, lo refleja a él y llega a saber muchas cosas de sí mismo que jamás sabía que existían.

A través del otro llega a conocer su ira, su codicia, sus celos, su posesividad, su compasión, su amor, y muchos estados de su ser. Encuentra muchos estados a través del otro. Poco a poco llega un momento cuando puede estar solo, puede cerrar sus ojos y conocer directamente su propia consciencia.  Por eso digo que para las personas que nunca han amado, la meditación es muy, muy difícil.

Aquellos que han amado profundamente pueden convertirse en meditadores profundos; aquellos que han amado en una relación están ahora en una posición de cuidar de sí mismos. Ahora han madurado, ahora el otro no es necesario. Si el otro está allí, pueden compartir, pero la necesidad ha desaparecido, ahora no hay dependencia".

Osho, Living Tao