1 may. 2008

El amor no es una expectativa; y cuando es una expectativa, necesariamente sigue la frustración

"Cuando era estudiante de postgrado en la universidad, había una joven muy bella que estudiaba las mismas asignaturas que yo. A lo largo de dos años estuvimos estudiando las mismas asignaturas --filosofía, religión y psicología-- y al final teníamos que marcharnos. Ella era una muchacha rica, hija de un recaudador de impuestos de la ciudad... Le tomó dos años decirme: "He estado muy frustrada. Quería que me dijeras: "Te amo".

Le dije: "El amor no es una expectativa; y cuando es una expectativa, necesariamente sigue la frustración". ¿Por qué es que todo el mundo parece tan frustrado? Por la simpre razón de que tienen demasiadas expectativas. Le dije a la muchacha: "Lo que me estás diciendo ahora has debido decírmelo apenas comenzaste a sentir amor por mí".

Y ella dijo: "Lo pasado es pasado. Ya no podemos volver a lo que fue. Pero éste es mi último día en la ciudad... Esta noche ya me habré ido. Así que reuní valor para decirte: "Te amo. ¿Puedes prometerme que cuando ames yo tendré la prioridad?".

Yo le dije: "No puedo prometerte nada sobre el futuro. El futuro es totalmente desconocido. No puedo prometer nada ni siquiera para mañana ni para el próximo instante". Para mí, prometer demuestra la debilidad de la mente. Toda promesa se convierte en problema por el simple hecho de que el futuro nos es absolutamente desconocido.

Dónde estarás mañana, nadie lo sabe. Cualquier promesa es irreligiosa, pues demuestra una mente torpe que no entiende el futuro. Una persona religiosa no puede tener expectativas porque eso tiene que ver con el futuro; tampoco puede prometer, pues también eso se relaciona con el futuro. La persona religiosa vive en el momento".

Osho, Háblanos del amor. Reflexiones sobre El Profeta de Kahlil Gibran

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