31 may. 2008

No puedes cambiar a nadie más en este mundo, únicamente puedes cambiarte a ti. Esa es la única revolución posible

"...tu mente es tan ruidosa porque siempre piensas que los demás son su causa, que tú no eres el responsable. Por eso sigues pensando que en un mundo mejor, con una esposa mejor, con un marido mejor, con unos niños mejores, con una casa mejor, en un sitio mejor, todo será mejor y tú estarás en silencio. Piensas que no guardas silencio porque todo a tu alrededor está mal, de modo que ¿cómo vas a estar en silencio?

Si lo consideras así, si ésta es tu lógica, entonces este mundo mejor nunca llegará. En cualquier parte, éste es el mundo; esos son tus vecinos, y en cualquier parte esas son las esposas y esos son los maridos y esos son los niños. Puedes crearte la ilusión de que, en alguna parte, existe un cielo, pero todo es un infierno. Con esta clase de mente, todo es un infierno. ¡Esta mente es el infierno!...

Seguimos echando la culpa a los demás. Esto nos da un sentimiento ilusorio de que no estamos equivocados; otro es el que lo está... Debemos experimentar que, sea cual sea la situación, sea cual sea tu caso, tú eres el responsable, nadie más.

Si tú eres el responsable, entonces se puede lograr algo. Si otro es el responsable, entonces no hay solución...

Asume la responsabilidad sobre ti. Sé responsable, porque entonces se puede hacer algo. Solamente puedes hacer algo sobre ti mismo. No puedes cambiar a nadie más en este mundo, únicamente puedes cambiarte a ti. Esa es la única revolución posible.

La única transformación posible es la de uno mismo, pero solamente podemos considerarlo así cuando sentimos que nosotros somos los responsables...

¿Por qué este énfasis en la propia responsabilidad? Porque si yo soy responsable, acabaré con el reaccionar. Tú haces algo, yo reacciono. La reacción siempre es una esclavitud. Me estás manipulando. Puedes hacerme feliz, puedes hacerme miserable: entonces tú eres mi amo. Yo soy tu esclavo. Me sonríes; soy feliz. Únicamente con una mirada airada, y yo soy desgraciado. Entonces tú eres mi amo. Si pienso que tú eres el responsable, entonces tú sigues como mi amo y yo sigo como tu esclavo. Si yo soy el responsable, entonces puedes seguir sonriendo o haciendo lo que te dé la gana. No voy a reaccionar en función de ti. Actuaré según yo mismo".

Osho, La alquimia suprema, Vol. II
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