15 may. 2008

Se debería enseñar a la gente que nadie puede amar las 24 horas del día; son necesarios períodos de descanso

"Haz que tu mujer o que tu hombre caiga en la cuenta del ritmo. Se debería enseñar a la gente que nadie puede amar las 24 horas del día; son necesarios períodos de descanso. Y nadie puede amar por encargo. El amor es un fenómeno espontáneo: cuando sucede, sucede, y cuando no sucede, no sucede. No se puede hacer nada al respecto. Si haces algo, crearás un fenómeno falso, un fingimiento.

Los amantes verdaderos, los amantes inteligentes, se harán dar cuenta mutuamente de este fenómeno: "Cuando quiero estar solo, eso no significa que te esté rechazando. De hecho, es gracias a tu amor que has hecho posible que esté solo". Y si tu mujer quiere estar sola una noche, unos días, no te sentirás herido. No dirás que te ha rechazado, que tu amor no ha sido recibido y bienvenido. Respetarás su decisión de estar sola por unos días. De hecho, ¡te sentirás feliz! Era tanto tu amor que se siente vacía; ahora necesita descansar para volver a llenarse.

Esto es inteligencia.

Normalmente, piensas que te rechazan. Vas a tu mujer, y si ella no tiene ganas de estar contigo, o no está muy amorosa contigo, sientes un gran rechazo. Tu ego está herido. Este ego no es algo muy inteligente. Todos los egos son tontos. La inteligencia desconoce el ego; la inteligencia simplemente ve el fenómeno, trata de comprender por qué la mujer no quiere estar contigo. No es que te esté rechazando --sabes que te ha amado tanto, te ama tanto-- pero en este momento quiere estar sola. Y si la amas, la dejarás sola; no la torturarás, no la obligarás a hacer el amor contigo.

Y si el hombre quiere estar solo, la mujer no pensará: "Ya no está interesado en mi; quizá está interesado en alguna otra mujer". Una mujer inteligente dejará al hombre solo, para que pueda volver a serenarse, para que vuelva a tener energía que compartir. Y este ritmo es como el día y la noche, el verano y el invierno; va cambiando...

Los amantes verdaderos no necesitan decirle muchas cosas al otro: el otro comprende inmediatamente, comprende intuitivamente.

Si la mujer está triste, puede que no lo diga, pero el hombre comprende y la deja sola. Si el hombre está triste, la mujer comprende y lo deja solo... encuentra alguna excusa para dejarlo solo. Las personas estúpidas hacen justo lo contrario: nunca se dejan solas la una a la otra; están continuamente la una con la otra, sin dejarle nunca al otro espacio para ser.

El amor da libertad y el amor ayuda al otro a ser él mismo o ella misma. El amor es un fenómeno muy paradójico. Por un lado, hace que seáis un alma en dos cuerpos; por otro, os da individualidad, unicidad. Os ayuda a dejar vuestros pequeños yos, pero también os ayuda a alcanzar el yo supremo. Entonces no hay problema: el amor y la meditación son dos alas, y se equilibran la una a la otra. Y entre ambas, tú creces".

Osho, Inteligencia. La respuesta creativa al ahora
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