10 nov. 2008

El niño empieza aprender que, de alguna manera, estar enfermo, sufrir, es bueno y que ser feliz y bailar y saltar y estar vivo, es malo.

"¿Has observado que si alguien sufre, tú sueles mostrarle simpa­tía, sueles sentir mucho amor?. Ésta no es la clase auténtica de amor, pero muestras simpatía. Si alguien es feliz, si celebra, si se siente dichoso, te sientes celoso, te sientes mal. Es muy difícil simpatizar con un hombre feliz. Es muy difícil sentirse bien con un hombre feliz; te sientes bien cuando alguien es infeliz. Al menos puedes pensar que tú no eres tan infeliz y que estás en una posición mejor; por eso le muestras tu simpatía.

Nace un niño y el niño empieza a aprender cosas. Antes o después descubre que siempre que es infeliz atrae la atención de toda la familia. Se convierte en el centro y todo el mundo siente simpatía por él, todos sienten amor hacia él. Siempre que es feliz y se encuentra bien y todo va bien, nadie se preocupa por él. Por el contrario, todo el mundo parece estar de mal humor. Un niño puede ponerse a saltar y a bailar y entonces toda la familia parece molesta; el niño puede estar yaciendo en la cama, enfermo, con fiebre y toda la familia le muestra afecto. El niño empieza aprender que, de alguna manera, estar enfermo, sufrir, es bueno y que ser feliz y bailar y saltar y estar vivo, es malo. Él aprende y eso es lo que tú has aprendido.

Para mí, cuando un niño fuera feliz, cuando estuviera juguetón, toda la familia debería sentirse feliz y jugar con el crío. Y cuando un niño estuviera enfermo, se le debería cuidar, pero sin compa­decerse. Cuidarlo está bien; la simpatía no. Esa falta de amor, esa indiferencia, aparentaría ser muy dura superficialmente: el niño está enfermo y tú te muestras indiferente. Cuídalo, medícalo, pero mantente indiferente porque está sucediendo un fenómeno muy sutil. Si sientes simpatía y compasión y amor hacia él y se lo demuestras, estarás destruyéndolo para siempre. Entonces se aferrará al sufrimiento; el sufrir se convertirá en algo valioso. Y siempre que se ponga a saltar y a bailar y a gritar exultante de felici­dad, corriendo por toda la casa, y todo el mundo se ponga malhumorado, en ese momento, celébralo, ve con él,... y todo será diferente".

Osho, Yoga: la ciencia del alma, Vol. IV
http://osho-maestro.blogspot.com/