1 nov. 2008

Observa tus movimientos corporales, te darán una imagen más auténtica de ti mismo. No hagas caso de las palabras

"De modo que si quieres estudiar a un hombre, no escuches lo que dice y mira en cambio cómo se comporta, cómo entra en la habitación, cómo se sienta, cómo anda, qué aspecto tiene. Observa sus gestos, éstos revelarán la verdad.

Las palabras son engañosas. Hablamos no para revelar, sino para ocultar. Así que calla y observa a la persona. El lenguaje del cuerpo es más verdadero que el de tu cabeza. Además es muy, muy natural: proviene de la fuente misma, por lo que es muy difícil engañar con él. Puedes estar diciendo "Estoy bien", pero tus ojos, tu misma actitud, la forma en que te mantienes de pie, dice que sabes que no es cierto. Puedes decir con tus palabras que confías, pero todo tu cuerpo tiembla y muestra que no es así.

Cuando entra un ladrón, entra de una forma diferente. Cuando aparece un mentiroso, aparece de una forma diferente. Cuando camina un hombre sincero, camina diferentemente. No tiene nada que ocultar, no tiene motivo para engañar. Es sincero, su modo de andar es inocente. Basta con que hagas algo que tienes que ocultar, y entonces obsérvate: tu cuerpo dirá que todo es diferente. Hasta caminando estás ocultando algo. Tu estómago está tenso, estás alerta, tus ojos miran a todas partes para ver si alguien te observa o no, si te han cogido o no. Tus ojos son astutos, no son remansos de inocencia; se vuelven maliciosos. Observa tus movimientos corporales, te darán una imagen más auténtica de ti mismo. No hagas caso de las palabras".

Osho, Ni agua, ni Luna. Charlas sobre el zen

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