22 nov. 2008

Os enseño a conocer el milagro y el misterio de la existen­cia, no a analizarlo, sino a disfrutarlo

Desde que te conocí me atrevo a amar, a reír y a bai­lar otra vez. Has abierto mis ojos a la belleza, a la poesía de la vida. Me siento más joven casi como un niño, asombrado por la belleza que impregna todo,­ un joven pagano vagando con placer, bebiendo el néctar, disfrutando de cada gota. ¿Es esto profunda­mente inmoral?

No, es inmensamente moral. Es la única moralidad que exis­te: ser pagano, exprimir todo el néctar de cada momento de la vida; ser un niño, inocente, persiguiendo nuevamente a las ma­riposas, recogiendo caracolas en la playa, piedras de colores.... ver la belleza de la existencia que te rodea, permitiéndote amar y ser amado. El amor es el principio de la religión. Y el amor también es el final de la religión.


Una persona religiosa siempre es joven. Es joven incluso cuando se está muriendo. Está lleno de alegría hasta en su muerte, lleno de baile, lleno de canto.

Yo os enseño a ser paganos y a tener la inocencia de los ni­ños. Os enseño a conocer el milagro y el misterio de la existen­cia, no a analizarlo, sino a disfrutarlo, no a hacer una teoría de ello, sino a hacer un baile.

Toda la existencia está bailando, excepto el hombre. Se ha convertido en un enorme cementerio. Os estoy llamando para que salgáis de vuestras tumbas.

No, no es inmoral. Todas las religiones dirán que lo es, pero esas religiones están equivocadas. El que diga que es inmoral está contra la humanidad, contra la existencia, contra la alegría, el éx­tasis y todo lo que conduce a la divinidad. Estoy totalmente a favor".

Osho, El libro del hombre
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