12 nov. 2008

Si tu felicidad depende de otra persona, eres un esclavo

Me siento atraída casi siempre por mujeres y sólo en muy raras ocasiones profundamente por un hombre. Esto me molesta un poco. Por favor, ¿podrías decir algo sobre esto?

...."Dices: "Me siento atraída casi siempre por mujeres y sólo en muy raras ocasiones profundamente por un hombre".

Bien, por lo menos te sientes atraída por alguien. Existe la po­sibilidad del amor. Hay personas tan embotadas, tan muertas, tan insensibles, que sólo se sienten atraídas por el dinero o el poder po­lítico, o por la fama. Pero no se las considera pervertidas. Estos son los verdaderos pervertidos: el dinero lo es todo en su vida, es su de­voción: el dinero es su Dios. Tú estás en una situación muchísimo mejor; por lo menos no estás enamorada del dinero.

Te sientes atraída por mujeres: perfectamente bien. Profun­diza en tu relación con mujeres. Si lo conviertes en una ansie­dad no podrás profundizar en la relación con una mujer. Si en­tras en relación profunda con mujeres, mi entendimiento es que tarde o temprano descubrirás que esta relación no puede ser muy satisfactoria, porque dos mujeres son similares entre sí. Y una relación necesita una cierta tensión para ser satisfactoria, una cierta polaridad para ser satisfactoria. Dos mujeres enamoradas, o dos hombres enamorados, tendrán una buena relación, pero no será muy picante. Será un poco apagada, monótona, un poco aburrida.

Pero si profundizas, sólo entonces te darás cuenta de estas cosas. Tu ansiedad no te permitirá profundizar, y entonces du­rante toda tu vida permanecerás interesada y atraída por las mu­jeres.

Mi enfoque respecto a todos los problemas es que si hay algo, entra en profundidad en ello, de forma que o bien encuentres el te­soro, si tiene algún tesoro, o bien descubras que está vacío. En am­bos casos, te has enriquecido. Si encuentras el tesoro, por supues­to que te has enriquecido. Si descubres que está vacío, ya has acabado con ello.

Dos mujeres en una relación no pueden tener una gran histo­ria de amor. Permanecerá en tierra lisa; no tendrá cimas y no ten­drá profundidades. De forma que la gente que tiene miedo a las ci­mas y las profundidades la encontrarán muy cómoda, conveniente. Por eso a los homosexuales se les llama gay, alegres. Parecen ale­gres; parecen mucho más alegres que los heterosexuales. Los he­terosexuales siempre tienen muchos más líos, más conflictos, más peleas, menos comprensión. Tiene que ser así, porque dos mujeres pueden comprenderse mutuamente mucho mejor que un hombre y una mujer. Dos hombres pueden comprenderse mutuamente mucho mejor, porque son del mismo tipo, pero faltará la chispa. Sí, habrá una cierta alegría, pero no gran poesía, no un gran roman­ce, suave. La relación será homeopática. No tendrá aventura, sor­presas: prudente, segura, con más comprensión, menos conflicto, menos críticas persistentes...

Una relación homosexual es como un poco de sacarina, dema­siado dulce, un poco nauseabunda. Pero una relación hombre/mu­jer siempre está en dificultades. No te puedes dormir, tu pareja no te dejará. Están siempre pinchándose el uno al otro. Y son mundos tan diferentes; esa es la atracción.

Profundiza todo lo posible en tu relación con mujeres, no te preocupes. Pronto verás que hay un tipo diferente de relación que sólo puede existir entre polos opuestos. Entonces entra en una relación profunda con un hombre, porque sólo entrando en una relación profunda con un hombre podrás llegar a saber que ninguna relación satisface plenamente. Ni siquiera la rela­ción hombre/mujer es suficiente; nunca da la satisfacción que promete.

Y sólo a través de tu propia experiencia -no a través de lo que dicen los budas, no a través de lo que yo digo-, sólo a través de tu propia experiencia podrás trascender todas las relaciones un día. Entonces podrás ser feliz sola. Y la persona que puede ser feliz sola es realmente un individuo. Si tu felicidad depende de otra persona, eres un esclavo; no eres libre, estás atado.

Cuando eres feliz solo, cuando puedes vivir contigo mismo, no hay necesidad intrínseca de mantener una relación. Eso no significa que no te relacionarás. Pero relacionarse es una cosa, y tener una relación es otra bien distinta. Una relación es un tipo de atadura, relacionarse es compartir. Te relacionarás con mu­chas personas, compartirás tu alegría con muchas personas, pero no dependerás de nadie en particular y no dejarás que nadie de­penda de ti. No serás dependiente, y no dejarás que nadie sea dependiente de ti. Entonces vives desde la libertad, desde la ale­gría, desde el amor.

Dices: "Esto me molesta un poco".

Que no te moleste en absoluto, ni siquiera un poco. Disfrútalo. No es culpa tuya. Habéis sido educados por cristianos, jainistas, hindúes, budistas, no es culpa vuestra. ¿Qué puedes hacer?. Llegas a un mundo que ya está condicionado, y llegas tan inocente, tan limpia, sin darte cuenta de lo que te va a suceder. Y tus padres em­piezan a escribir en ti, y la sociedad entera empieza a escribir co­sas en ti. No es culpa tuya, es simplemente sintomático de una so­ciedad enferma.

Tenemos que transformar la sociedad. Pero la única forma de transformarla es transformar a los individuos; no hay otra manera, no hay ningún atajo. Disfrútalo, está bien, no es suficiente, pero aun así está bien. Te llevará a una relación heterosexual; eso es un poco mejor. Ni siquiera eso te va a satisfacer. Entonces eso te lle­vará al estado de meditación, a la soledad, a esa belleza, esa bendi­ción que sólo sucede cuando estás solo".

Osho, El Libro de la Mujer
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