29 nov. 2008

Todo es una sorpresa

"Nunca he esperado nada,
de modo que no hay lugar para la sorpresa;
todo es una sorpresa.
Como tampoco hay lugar para el desengaño,
pues todo son proyectos.
Si se cumplen,
bien;
si no,
¡tampoco pasa nada! ".
Osho, El ABC de la Iluminación

A partir de los cuarenta eres responsable de tu cara

"Una vez me contaron que cuando Abraham Lincoln estaba buscando gente para el consejo de ministros, uno de sus consejeros le sugirió el nombre de cierta persona. Abraham lo rechazó.

- ¿Por qué -le preguntó el consejero.

- No me gusta su cara -respondió Lincoln.

- ¡Ése no puede ser el motivo! -exclamó el consejero-; pero si él no es responsable de su cara... cuanto menos no debería ser un motivo. ¿Qué puede hacer? No puede evitarlo.

- No dijo Lincoln-, después de los cuarenta, cada hombre es responsable de su cara.

Estoy de acuerdo con él. Es absolutamente cierto. A partir de los cuarenta eres responsable de tu cara. Es la forma en que has vivido, has amado y te has preocupado; es la forma en que te has comportado y relacionado; es lo desdichado o extático que te hayas permitido ser. Es tu autobiografía".

Osho, El ABC de la Iluminación
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28 nov. 2008

Hagas lo que hagas, es tu obra

"Cuando te digo que eres libre,
quiero decir que eres responsable.
No puedes echarle encima la responsabilidad a nadie más,
estás solo.
Y hagas lo que hagas,
es tu obra.
No puedes decir que alguien te ha obligado a hacerlo,
porque eres libre;
¡nadie puede obligarte!
Como eres libre,
es tu decisión hacer algo o no hacerlo.
Con la libertad viene la responsabilidad.
Libertad es responsabilidad".

Osho, Libertad. La vanlentía de ser tú mismo
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27 nov. 2008

El amor es como una brisa..., simplemente llega. Si está ahí, está ahí. Después se va. Y cuando se ha ido, se ha ido.

"Así que, en lugar de la familia, me gustaría ver una comuna en la que todos fuesen amigos. Incluso los maridos y las mujeres no deberían ser otra cosa sino amigos. Su matrimonio tendría que ser un acuerdo entre dos; han decidido estar juntos porque son felices juntos. En el momento en que uno de ellos decide que están comenzando a ser infelices, se separan. No hay necesidad de divorcio; al no haber matrimonio, no hay divorcio. Se vive espontáneamente.

Cuando vives infelizmente, poco a poco te acostumbras a la infelicidad. Nunca, en ningún momento, debería uno tolerar la infelicidad. Puede que haya estado muy bien haber vivido con un hombre, y que te haya proporcionado felicidad, pero si ya no es algo que te haga feliz, tienes que salir de ahí. No hay por qué enfadarse o ser destructivo, y no hay por qué guardar rencor, ya que no se puede hacer nada con el amor. El amor es como una brisa..., simplemente llega. Si está ahí, está ahí. Después se va. Y cuando se ha ido, se ha ido. El amor es un misterio; no lo puedes manipular. El amor no debería ser manipulado. El amor no debería ser legalizado el amor no debería ser forzado; en ningún caso.

En una comuna, la gente convivirá por la simple alegría de estar juntos; por nada más. Cuando ya no hay alegría, se separan. Quizás sea algo triste, pero se separan. Quizás la nostalgia del pasado siga rondando en la mente, pero se tienen que separar. Cada uno le debe al otro el hecho de no vivir infelizmente; de lo contrario, la infelicidad se convierte en un hábito. Se separan con el corazón entristecido, pero sin rencor. Buscarán otros compañeros".


Osho, Amor, libertad y soledad
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Este viaje dura unos cuantos días; haz que sea lo más agradable posible

"Toda esta vida es una tierra extraña;
venimos de algún origen desconocido.
De repente nos encontramos aquí,
y un día,
de repente,
te vas, de vuelta al origen.
Este viaje dura unos cuantos días;
haz que sea lo más agradable posible.
Sin embargo,
hacemos todo lo contrario,
lo hacemos lo más desgraciado posible.
Ponemos todas nuestras energías
en hacerlo cada vez más desgraciado".
Osho, Amor, libertad y soledad

26 nov. 2008

¿Qué significa ser buen hijo?

¿Qué significa ser buen hijo? ¿Acaso significa ser un esclavo, ser completamente obediente? Si eres un esclavo, no eres buen hijo. Si eres completamente obediente, eres un hipócrita. Entonces, ¿qué significa ser buen hijo? Si le preguntas a la gente te dirán: "Ser buen hijo significa hacer todo lo que el padre le diga". No es tan sencillo; porque, aunque lo hagas, puede que por dentro estés resistiéndote. ¡Qué es lo que tienen que hacer los niños! Ellos están indefensos. No tienen más remedio que hacer lo que sus padres les digan: de buena gana, de mala gana, a regañadientes, pero tienen que hacerlo. Eso provoca una división en ellos; se convierten en dos. Empiezan a volverse falsos.

Así que, la forma más común de entender lo que significa ser un buen hijo es simplemente ser obediente con el padre. Ese no es el significado de Pitágoras. Entonces, ¿quiere decir que hay que rebelarse contra el padre? ¿Ir en su contra? ¿Hacer justo lo contrario de lo que diga, hacerse jipi o algo así? ¿Llevar el pelo largo, si el padre te dice que lo lleves corto? ¿Olvidarse de bañarse durante años, si él dice que te bañes todos los días? ¿Estar sucio y proclamar que la suciedad es una virtud si él dice que la limpieza es una virtud? No, tampoco eso significa ser un buen hijo. De hecho, lo segundo ha ocurrido en el mundo porque lo primero ha durado demasiado tiempo. La excesiva imposición de la obediencia ha producido una reacción. Entonces, ¿qué es ser un buen hijo?

Buen hijo es aquél que es atento, comprensivo, respetuoso; que escucha a su padre porque sabe más: él ha vivido, ha experimentado la vida, tiene más experiencia. Que escucha al padre; que intenta entender al padre. Que está abierto. Que no tiene prisa en obedecer o desobedecer. Buen hijo es aquél que está dispuesto a escuchar, a comprender, a aprender. Y, luego, si sientes que estás de acuerdo con tu padre, hazlo. Si sientes que no estás de acuerdo con tu padre, entonces, dilo. No se trata de una reacción. Simplemente deja claro que no estás de acuerdo. Harás lo que te diga, pero tendrás que hacerlo con esfuerzo. Es algo que te hará falso. Si tu padre quiere, lo harás, pero eso te hará falso, te dividirá, te hará esquizofrénico.

Entre el padre y el hijo es necesario un gran entendimiento, porque el padre representa el pasado y el hijo representa el futuro. Se necesita un puente. Y no puede ser sólo desde una parte, así que no sólo el hijo tiene que ser buen hijo, el padre también tiene que ser buen padre. Ha de crear una atmósfera familiar en la que la meditación pueda crecer fácilmente.

Buen hijo es aquél que es atento, que está dispuesto a obedecer a su padre cuando sienta que lleva razón, y que también está dispuesto a decirle a su padre: "No quiero hacerlo; será falso". Pero que está dispuesto a seguir a su padre si no puede decidir por sí mismo, porque es posible que hayan cosas que no puedas decidir si son correctas o incorrectas. Entonces sigue a tu padre; él tiene más experiencia.

El padre simplemente representa el pasado. El padre simplemente representa a todas las figuras paternales, a todos aquellos que son mayores que tú. El padre es simplemente un símbolo de todos aquellos que han vivido más que tú, que tienen más experiencia que tú: los profesores, los mayores. Hay que tenerles un gran respeto: respeto por su vida, respeto por su experiencia.

No hace falta convertirse en un esclavo, tampoco hace falta reaccionar contra ellos. Lo que hace falta es comprensión; ni obediencia ni reacción. Cuando la obediencia sale de la comprensión, es hermosa. Y, algunas veces, la rebelión, si sale de la comprensión, es hermosa. Pero tiene que salir de la comprensión, no de la reacción.

Hay personas que no harían una determinada cosa porque lo manda su padre. ¿Cómo lo van a hacer? No lo pueden hacer porque lo ha dicho su padre; harán lo opuesto. Sus egos están en conflicto. Y, por otra parte, hay personas que a pesar de saber que algo está mal, lo hacen porque lo dice el padre. Ambas cosas son erróneas.

El buen hijo es aquél que escucha al padre, a todas las figuras paternas, e intenta comprender con gran respeto, abiertamente, sin conclusiones. Entonces, cualquiera que sea la decisión que surja en su ser, ya sea seguir el consejo o no, es fiel a ella. Eso no es ni reacción ni obediencia: simplemente es actuar desde la comprensión".

Osho, Geometría de la conciencia. Enseñanzas místicas de Pitágoras
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24 nov. 2008

Y mientras la existencia permita que este planeta continúe, disfrútalo, hazlo más divertido... en cada acción de tu vida....

"La palabra "responsabilidad" se ha utilizado continuamente de una manera incorrecta. Da la sensación de una carga: tienes que hacerlo, es un deber; si no lo haces te sentirás culpable. Deseo recordarte que la palabra "responsabilidad" no tiene ninguna de esas connotaciones. Divide la palabra en dos: Respons-(h)abilidad y entras en un significado totalmente diferente de la palabra, en una dirección diferente.

Respons-(h)abilidad no es una carga. No es un deber; no es algo que tienes que hacer a tu pesar. La Respons-(h)abilidad significa simplemente respuesta espontánea. Se presenta cualquier situación, felizmente respondes a ella, con tu totalidad, con tu intensidad. Y esta respuesta no sólo cambiará la situación, también te cambiará a ti....

Yo no tengo ninguna responsabilidad, no tengo ningún compromiso, y no tengo nada que hacer para salvar este hermoso planeta; éstas son cargas innecesarias. Disfruta el momento, crece en tu consciencia, sé más espontáneo, más compasivo, más cariñoso, sin ningún compromiso, sin una gran megalomanía por salvar el planeta entero. Alégrate de ello, y de esta alegría, la acción viene, otra vez, espontáneamente, no tienes que actuar...

Diariamente las estrellas desaparecen en agujeros negros y diariamente nacen nuevas estrellas de agujeros blancos. Se tiene que recordar una cosa, que algo que ha nacido va a morir. Este planeta ha estado aquí por cerca de cuatro mil millones de años. Quizás se ha envejecido, quizás nada se puede hacer para salvarlo. Necesita descanso, y volverse más hermoso, tan hermoso que la existencia llegue a ser absolutamente incapaz de pensar en destruirlo. No es una carga, no es un compromiso. Y mientras la existencia permita que este planeta continúe, disfrútalo, hazlo más divertido... en cada acción de tu vida....

Si tenemos algunos millones de personas en el mundo que sean divertidas, que no sean una carga, no importa. Si la existencia quiere que este planeta desaparezca, quizás haya cierto significado en ello. Intentaremos disfrutar mientras estemos aquí, mientras exista este planeta. Si nuestra felicidad, nuestra alegría, nuestras flautas, nuestras guitarras, nuestra sensibilidad cambia la inteligencia del universo y cancela la decisión, éste no es el planeta a destruir, éste es el planeta a fortalecer; si sucede, bueno; si no sucede entonces también estará perfectamente bien. Recuerdas cuando no existías, ¿estabas enojado, triste? ¿Antes de tu nacimiento, recuerdas algún problema, algún apuro? Después de tu muerte estarás en la misma posición en que estuviste antes de tu nacimiento. La existencia es hermosa, pero si desaparece, si el cosmos entero decide que desaparezca, no te lo perderás, no estarás allí en absoluto. Entonces no lo conviertas en un miedo, un deber, una responsabilidad que cumplir. No te sientas culpable por ser tan pequeño. ¿Qué puedes hacer? No obstante lo pequeño que eres, puedes amar, puedes bailar, puedes celebrar cualquier momento que llegue. Y ésta será la acción desde la inacción".

Osho, Hari Om Tat Sat
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23 nov. 2008

Empieza a vivir una vida consciente

"Empieza a vivir una vida consciente.
Haz lo que estás haciendo,
pero hazlo como si fueras un testigo de ello:
obsérvalo,
continúa observándolo en silencio.
No te pierdas en medio de las cosas;
permanece alerta,
permanece distante.
Empieza con las pequeñas cosas:
caminar por la calle,
comer,
tomar un baño,
coger la mano de un amigo,
hablar,
escuchar;
pequeñas cosas,
pero permanece,
recupéralo otra vez,
encuéntralo otra vez.
Esto es lo que el Buda llama plena atención,
lo que Gurdjieff llama recuerdo de sí.
Continúa recordando que eres un testigo.
Al comienzo es arduo,
duro,
porque nuestro sueño es prolongado.
Hemos dormido por muchas vidas;
nos hemos acostumbrado a dormir,
estamos roncando, metafísicamente.
Es una cosa difícil,
pero si lo intentas,
poco a poco
un rayo de atención empezará a entrar en tu ser.
Es una posibilidad;
difícil,
pero posible,
no es imposible.
Y es lo más valioso que hay en la vida".
Osho, El sendero del Tao

22 nov. 2008

Os enseño a conocer el milagro y el misterio de la existen­cia, no a analizarlo, sino a disfrutarlo

Desde que te conocí me atrevo a amar, a reír y a bai­lar otra vez. Has abierto mis ojos a la belleza, a la poesía de la vida. Me siento más joven casi como un niño, asombrado por la belleza que impregna todo,­ un joven pagano vagando con placer, bebiendo el néctar, disfrutando de cada gota. ¿Es esto profunda­mente inmoral?

No, es inmensamente moral. Es la única moralidad que exis­te: ser pagano, exprimir todo el néctar de cada momento de la vida; ser un niño, inocente, persiguiendo nuevamente a las ma­riposas, recogiendo caracolas en la playa, piedras de colores.... ver la belleza de la existencia que te rodea, permitiéndote amar y ser amado. El amor es el principio de la religión. Y el amor también es el final de la religión.


Una persona religiosa siempre es joven. Es joven incluso cuando se está muriendo. Está lleno de alegría hasta en su muerte, lleno de baile, lleno de canto.

Yo os enseño a ser paganos y a tener la inocencia de los ni­ños. Os enseño a conocer el milagro y el misterio de la existen­cia, no a analizarlo, sino a disfrutarlo, no a hacer una teoría de ello, sino a hacer un baile.

Toda la existencia está bailando, excepto el hombre. Se ha convertido en un enorme cementerio. Os estoy llamando para que salgáis de vuestras tumbas.

No, no es inmoral. Todas las religiones dirán que lo es, pero esas religiones están equivocadas. El que diga que es inmoral está contra la humanidad, contra la existencia, contra la alegría, el éx­tasis y todo lo que conduce a la divinidad. Estoy totalmente a favor".

Osho, El libro del hombre
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Si los padres están des­piertos, si son más comprensivos, ayudarán a sus hijos a que sean lo más libres posible, lo antes posible

"Todos los padres tienen expectativas y, a través de ellas, des­truyen a sus hijos. Tienes que liberarte de tus padres, del mismo modo que llega un día en el que el niño tiene que salir del vientre de la madre; de lo contrario, el vientre sería su Muer­te... Si los padres están des­piertos, si son más comprensivos, ayudarán a sus hijos a que sean lo más libres posible, lo antes posible. No les condicionarán para que sean útiles; les ayudarán a ser amorosos.

Hay un mundo totalmente nuevo que está esperando a na­cer, en el que la gente estará trabajando... El carpintero trabaja­rá porque ama la madera. El profesor estará enseñando en la es­cuela porque le gusta enseñar. El zapatero seguirá haciendo zapatos porque le gusta hacer zapatos. Actualmente está suce­diendo algo muy confuso. El zapatero hace de cirujano; el ciru­jano hace de zapatero. Ambos están enfadados. El carpintero hace de político; el político hace de carpintero. Ambos están enfadados. Toda la vida parece estar profundamente enfadada. Fí­jate en la gente, todos parecen estar enfadados. Todo el mundo parece estar donde no le corresponde. Todos parecen unos in­adaptados. Todo el mundo parece estar insatisfecho a causa del concepto de utilidad; no hace más que obsesionarles...

Los padres siempre tienen alguna expectativa, y esa expecta­tiva se vuelve venenosa. Dejadme que os diga algo: amad a vues­tros hijos pero nunca pongáis vuestras expectativas en ellos. Amad a vuestros hijos todo lo que podáis, y dadles la sensación de que los queréis por lo que son, y no por lo útiles que puedan ser. Amadles enormemente y dadles la sensación de que los acep­táis como son. Ellos no tienen que satisfacer ninguna exigencia. El amor que les dais no tiene que ser diferente según hagan esto o aquello. El amor es incondicional. Y entonces se podrá crear un mundo totalmente distinto. Las personas se dedicarán na­turalmente a las cosas que les gustan. Las personas se moverán naturalmente en la dirección que instintivamente sienten que fluyen.

A menos que estés satisfecho, a menos que hayas encontra­do algo que no sea sólo una profesión sino algo parecido a una vocación, una llamada, nunca podrás sentirte feliz con tus pa­dres, porque son la causa de que estés en este mundo miserable. No podrás sentirte agradecido, no tendrás ningún motivo para ello. Cuando estés satisfecho, te sentirás enormemente agrade­cido. Y tu satisfacción sólo será posible siempre que no te con­viertas en un objeto. Tu destino es convertirte en una persona. Tu destino es convertirte en un valor intrínseco. Tu destino es ser un fin en ti mismo".

Osho, El libro del hombre
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20 nov. 2008

Es saludable llorar, reír

"Toda sociedad ha hecho tanto daño, al impedirte tus alegrías y tus lágrimas. Si un hombre de edad comienza a llorar, tú dirás: "¿Qué estás haciendo? Deberías de avergonzarte; no eres un niño, que alguien te quitó un plátano y te has puesto a llorar. Toma otro plátano, pero no llores".

Simplemente mira --ponte de pie en la calle y empieza a llorar, y una muchedumbre se congregará a consolarte: "¡No llores!. Lo que haya sucedido, olvídalo todo, ya sucedió". Nadie sabe lo que ha sucedido, nadie te puede ayudar, pero todo el mundo tratará. "¡No llores!". Y la razón es que si tú continúas llorando, entonces ellos comenzarán a llorar, porque ellos también están inundados de lágrimas. Esas lágrimas están muy cerca a los ojos.

Y es saludable llorar, reír. Ahora los científicos están descubriendo que el llanto y la risa son inmensamente saludables, no sólo físicamente, sino también psicológicamente. Son muy capaces de mantenerte sano. Toda la humanidad está un poco loca, por la sencilla razón que nadie se ríe completamente, porque en todas partes hay gente que dirá: "¿Qué estás haciendo? ¿Eres un niño? ¿A esta edad? ¿Qué pensarán tus niños? ¡Quédate tranquilo!".

Si lloras y derramas lágrimas sin ninguna razón, sólo como un ejercicio, como una meditación... nadie lo creerá. Las lágrimas nunca han sido aceptadas como meditación. Y te digo, no sólo son una meditación, son también una medicina. Tendrás mejor visión, y tendrás también mejor visión interna...

Todo lo que este mundo necesita es una buena limpieza del corazón, de todas las inhibiciones del pasado. Y la risa y las lágrimas pueden hacer ambas. Las lágrimas te sacarán toda la agonía que está escondida dentro de ti, y la risa te sacará todo lo que impide tu éxtasis. Una vez que hayas aprendido el arte, te asombrarás inmensamente: ¿por qué esto no ha sido dicho hasta ahora? Hay una razón: nadie ha querido que la humanidad tenga la frescura de una rosa, ni su fragancia, ni su belleza".

Osho, Meditación. La primera y última libertad
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Cada vez que sientas que la mente está intranquila --tensa, preocupada, ansiosa, parlanchina, constantemente soñando...

"Cada vez que sientas que la mente está intranquila --tensa, preocupada, ansiosa, parlanchina, constantemente soñando-- haz algo: primero -exhala profundamente. Siempre comienza por exhalar. Exhala profundamente, tanto como puedas, bota el aire.

-Al botar el aire, también estarás botando el estado de ánimo, porque la respiración es todo. Y luego expulsa el aliento lo más lejos posible.

Luego sume el estómago y contenlo por unos cuantos segundos, no inhales. Deja que salga el aire, y no inhales por algunos segundos. Luego permite al cuerpo que inhale. Inhala profundamente -lo más que puedas. De nuevo detente por unos cuantos segundos. El lapso debe ser igual al lapso posterior a la exhalación -si retuviste por tres segundos, retén también la inhalación por tres segundos. Bota el aire y retén por tres segundos, toma el aire y retén por tres segundos. Pero el aire debe ser totalmente expulsado. Exhala totalmente e inhala totalmente, y dale un ritmo. Retén, inhala, retén, exhala. Retén, inhala, retén, exhala. Inmediatamente sentirás un cambio en todo tu ser. Tu estado de ánimo desaparecerá y un nuevo clima entrará en ti".

Osho, Meditación. La primera y última libertad
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18 nov. 2008

Si podemos des­automatizar nuestras actividades, entonces toda la vida se convierte en una meditación

"Este es el secreto: Des-automatizarte. Si podemos des­automatizar nuestras actividades, entonces toda la vida se convierte en una meditación. Entonces cualquier cosa por pequeña --darse una ducha, comer, hablar a un amigo-- se vuelve una meditación. La meditación es una cualidad; puede ser llevada a cualquier cosa. No es un acto específico. La gente piensa en esa manera, cree que la meditación es un acto específico --como sentarse orientado al este, repetir ciertos mantras, quemar incienso; hacer esto y aquello a cierta hora, de un modo particular y con un gesto específico. La meditación no tiene nada que ver con todas estas cosas. Todas estas son formas de automatizarla y la meditación está contra la automatización. Así que, si puedes mantenerte alerta, cualquier actividad es meditación; cualquier movimiento te ayudará inmensamente".

Osho, Meditación. La primera y última libertad
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14 nov. 2008

Tú tienes tu espacio, tu amante tiene su espacio. Y ahora hay que ser respetuoso y no interferir de ninguna forma en el espacio del otro

En mi relación a menudo me pierdo a mí misma y em­piezo a sentirme cerrada. ¿Qué puedo hacer?

Este es uno de los problemas fundamentales del amor. Todos los que aman tienen que aprenderlo; nadie nace sabiéndolo. Llega muy, muy despacio y a través de mucho dolor, pero cuanto antes llegue, mejor, que toda persona necesita su propio espacio, que no deberíamos interferir en ese espacio. Interferir es muy natural para los amantes, porque empiezan a tomar al otro por supuesto. Em­piezan a pensar que ya no están separados. No piensan en términos de "yo" y "tú"; empiezan a pensar en términos de "nosotros". También sois eso, pero sólo de vez en cuando.

«Nosotros» es un fenómeno poco frecuente. Alguna vez, du­rante algunos momentos, los amantes llegan al punto en que esa palabra tiene sentido, en que pueden decir "nosotros", en que "yo" y "tú" desaparecen el uno en el otro, en que los límites se super­ponen. Pero estos son momentos excepcionales; no deberían to­marse por supuestos. No podéis permanecer "nosotros" las veinti­cuatro horas del día, pero es eso lo que exige todo amante, y eso crea sufrimiento innecesario.

Cuando os acercáis de vez en cuando, os hacéis uno, pero esos son momentos excepcionales, preciosos, que deben ser celebrados, y no podéis hacer que sean una cosa continua. Si lo intentáis, los destruiréis; entonces se perderá toda la belleza. Cuando ese mo­mento se ha ido, se ha ido; de nuevo sois "yo" y "tú".

Tú tienes tu espacio, tu amante tiene su espacio. Y ahora hay que ser respetuoso y no interferir de ninguna forma en el espacio del otro; no hay que invadirlo. Si lo invades, hieres al otro; empie­zas a destruir la individualidad del otro. Y como el otro te ama, seguira tolerándolo. Pero tolerar es una cosa; no es algo muy bello. Si el otro está sólo tolerándolo, entonces tarde o temprano se ven­gará. El otro no puede perdonarte, y sigue cargándose, un día, y otro, y otro... Has interferido con mil y una cosas, y todas se acu­mulan, y luego un día explotan.

Por eso los amantes se pelean tanto. Esa pelea se debe a esta constante interferencia. Y cuando interfieres en su ser, él trata de interferir en el tuyo, y nadie se siente bien así.

Por ejemplo, él se siente feliz y tú te sientes abandonada por­que tú no te sientes feliz. Sientes como si te hubiera engañado. "¿Por qué está tan feliz?". Los dos deberíais sentiros felices, esa es tu idea. Eso sucede de vez en cuando. Pero a veces sucede que él está feliz y tú no estás feliz, o tú estás feliz y él no. Tenemos que comprenderlo, que uno tiene todo el derecho a sentirse feliz sin el otro... incluso si duele. Te gustaría participar, pero no estás así. Si insistes, todo lo que puedes hacer es: puedes matar su felicidad... y los dos perdéis de esa forma, porque si matas su felicidad, cuando tú sola estés feliz él matará tu felicidad. Poco a poco, en vez de
ha­cernos amigos, nos volvemos enemigos...

El requisito básico es que hay que dar al otro libertad absoluta para que sea él mismo.

Si está feliz, alégrate, está feliz. Si puedes estar feliz y partici­par en su felicidad, bien. Si no puedes, déjalo solo. Si está triste, si puedes participar en su tristeza, bien. Si no puedes participar y te apetece cantar y te sientes feliz, déjalo solo. No lo arrastres con lo que tú quieres; déjalo a su aire. Así, poco a poco, surge un gran res­peto mutuo. Este respeto se vuelve el cimiento del templo del amor".

Osho, El Libro de la Mujer
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12 nov. 2008

Si tu felicidad depende de otra persona, eres un esclavo

Me siento atraída casi siempre por mujeres y sólo en muy raras ocasiones profundamente por un hombre. Esto me molesta un poco. Por favor, ¿podrías decir algo sobre esto?

...."Dices: "Me siento atraída casi siempre por mujeres y sólo en muy raras ocasiones profundamente por un hombre".

Bien, por lo menos te sientes atraída por alguien. Existe la po­sibilidad del amor. Hay personas tan embotadas, tan muertas, tan insensibles, que sólo se sienten atraídas por el dinero o el poder po­lítico, o por la fama. Pero no se las considera pervertidas. Estos son los verdaderos pervertidos: el dinero lo es todo en su vida, es su de­voción: el dinero es su Dios. Tú estás en una situación muchísimo mejor; por lo menos no estás enamorada del dinero.

Te sientes atraída por mujeres: perfectamente bien. Profun­diza en tu relación con mujeres. Si lo conviertes en una ansie­dad no podrás profundizar en la relación con una mujer. Si en­tras en relación profunda con mujeres, mi entendimiento es que tarde o temprano descubrirás que esta relación no puede ser muy satisfactoria, porque dos mujeres son similares entre sí. Y una relación necesita una cierta tensión para ser satisfactoria, una cierta polaridad para ser satisfactoria. Dos mujeres enamoradas, o dos hombres enamorados, tendrán una buena relación, pero no será muy picante. Será un poco apagada, monótona, un poco aburrida.

Pero si profundizas, sólo entonces te darás cuenta de estas cosas. Tu ansiedad no te permitirá profundizar, y entonces du­rante toda tu vida permanecerás interesada y atraída por las mu­jeres.

Mi enfoque respecto a todos los problemas es que si hay algo, entra en profundidad en ello, de forma que o bien encuentres el te­soro, si tiene algún tesoro, o bien descubras que está vacío. En am­bos casos, te has enriquecido. Si encuentras el tesoro, por supues­to que te has enriquecido. Si descubres que está vacío, ya has acabado con ello.

Dos mujeres en una relación no pueden tener una gran histo­ria de amor. Permanecerá en tierra lisa; no tendrá cimas y no ten­drá profundidades. De forma que la gente que tiene miedo a las ci­mas y las profundidades la encontrarán muy cómoda, conveniente. Por eso a los homosexuales se les llama gay, alegres. Parecen ale­gres; parecen mucho más alegres que los heterosexuales. Los he­terosexuales siempre tienen muchos más líos, más conflictos, más peleas, menos comprensión. Tiene que ser así, porque dos mujeres pueden comprenderse mutuamente mucho mejor que un hombre y una mujer. Dos hombres pueden comprenderse mutuamente mucho mejor, porque son del mismo tipo, pero faltará la chispa. Sí, habrá una cierta alegría, pero no gran poesía, no un gran roman­ce, suave. La relación será homeopática. No tendrá aventura, sor­presas: prudente, segura, con más comprensión, menos conflicto, menos críticas persistentes...

Una relación homosexual es como un poco de sacarina, dema­siado dulce, un poco nauseabunda. Pero una relación hombre/mu­jer siempre está en dificultades. No te puedes dormir, tu pareja no te dejará. Están siempre pinchándose el uno al otro. Y son mundos tan diferentes; esa es la atracción.

Profundiza todo lo posible en tu relación con mujeres, no te preocupes. Pronto verás que hay un tipo diferente de relación que sólo puede existir entre polos opuestos. Entonces entra en una relación profunda con un hombre, porque sólo entrando en una relación profunda con un hombre podrás llegar a saber que ninguna relación satisface plenamente. Ni siquiera la rela­ción hombre/mujer es suficiente; nunca da la satisfacción que promete.

Y sólo a través de tu propia experiencia -no a través de lo que dicen los budas, no a través de lo que yo digo-, sólo a través de tu propia experiencia podrás trascender todas las relaciones un día. Entonces podrás ser feliz sola. Y la persona que puede ser feliz sola es realmente un individuo. Si tu felicidad depende de otra persona, eres un esclavo; no eres libre, estás atado.

Cuando eres feliz solo, cuando puedes vivir contigo mismo, no hay necesidad intrínseca de mantener una relación. Eso no significa que no te relacionarás. Pero relacionarse es una cosa, y tener una relación es otra bien distinta. Una relación es un tipo de atadura, relacionarse es compartir. Te relacionarás con mu­chas personas, compartirás tu alegría con muchas personas, pero no dependerás de nadie en particular y no dejarás que nadie de­penda de ti. No serás dependiente, y no dejarás que nadie sea dependiente de ti. Entonces vives desde la libertad, desde la ale­gría, desde el amor.

Dices: "Esto me molesta un poco".

Que no te moleste en absoluto, ni siquiera un poco. Disfrútalo. No es culpa tuya. Habéis sido educados por cristianos, jainistas, hindúes, budistas, no es culpa vuestra. ¿Qué puedes hacer?. Llegas a un mundo que ya está condicionado, y llegas tan inocente, tan limpia, sin darte cuenta de lo que te va a suceder. Y tus padres em­piezan a escribir en ti, y la sociedad entera empieza a escribir co­sas en ti. No es culpa tuya, es simplemente sintomático de una so­ciedad enferma.

Tenemos que transformar la sociedad. Pero la única forma de transformarla es transformar a los individuos; no hay otra manera, no hay ningún atajo. Disfrútalo, está bien, no es suficiente, pero aun así está bien. Te llevará a una relación heterosexual; eso es un poco mejor. Ni siquiera eso te va a satisfacer. Entonces eso te lle­vará al estado de meditación, a la soledad, a esa belleza, esa bendi­ción que sólo sucede cuando estás solo".

Osho, El Libro de la Mujer
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11 nov. 2008

¿Quién es un solitario?

"¿Quién es un solitario?. Aquél cuya necesidad de ser necesitado se ha ido; uno que está completamente conforme con como es; uno que no necesita que le digan "eres significativo". Su significado está dentro de él mismo. Ahora, su significado no proviene de los otros --no lo mendiga, no lo pide-- , su significado viene de su propio ser. No es un mendigo, y puede vivir consigo mismo...

¿Qué es un solitario?, es aquél cuya necesidad de ser necesitado ha desaparecido, que no necesita que le des significado con tus ojos ni con la forma en que respondes a él. ¡No!. Si le das tu amor, se sentirá agradecido, pero si no le das, no se quejará; si no se lo das, estará igual de bien. Si lo vas a visitar se alegrará, pero si no vas, estará igualmente alegre. Si anda entre la multitud, lo disfruta, pero también disfrutará de vivir en una ermita.

No puedes hacer infeliz a un solitario porque ha aprendido a vivir consigo mismo y a ser feliz consigo mismo. Solo, se basta...

Ser sanyasin significa que uno se basta a sí mismo, que no necesita a nadie, que no depende de nadie".

Osho, La semilla de la mostaza
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Momentos de oro

"Vive totalmente,
y vive intensamente,
así cada momento se transformará en oro
y toda tu vida completa será una serie de momentos de oro.
Una persona así nunca muere,
tendrá el poder de Midas:
Cualquier cosa que toque se transformará en oro".
Osho

10 nov. 2008

El niño empieza aprender que, de alguna manera, estar enfermo, sufrir, es bueno y que ser feliz y bailar y saltar y estar vivo, es malo.

"¿Has observado que si alguien sufre, tú sueles mostrarle simpa­tía, sueles sentir mucho amor?. Ésta no es la clase auténtica de amor, pero muestras simpatía. Si alguien es feliz, si celebra, si se siente dichoso, te sientes celoso, te sientes mal. Es muy difícil simpatizar con un hombre feliz. Es muy difícil sentirse bien con un hombre feliz; te sientes bien cuando alguien es infeliz. Al menos puedes pensar que tú no eres tan infeliz y que estás en una posición mejor; por eso le muestras tu simpatía.

Nace un niño y el niño empieza a aprender cosas. Antes o después descubre que siempre que es infeliz atrae la atención de toda la familia. Se convierte en el centro y todo el mundo siente simpatía por él, todos sienten amor hacia él. Siempre que es feliz y se encuentra bien y todo va bien, nadie se preocupa por él. Por el contrario, todo el mundo parece estar de mal humor. Un niño puede ponerse a saltar y a bailar y entonces toda la familia parece molesta; el niño puede estar yaciendo en la cama, enfermo, con fiebre y toda la familia le muestra afecto. El niño empieza aprender que, de alguna manera, estar enfermo, sufrir, es bueno y que ser feliz y bailar y saltar y estar vivo, es malo. Él aprende y eso es lo que tú has aprendido.

Para mí, cuando un niño fuera feliz, cuando estuviera juguetón, toda la familia debería sentirse feliz y jugar con el crío. Y cuando un niño estuviera enfermo, se le debería cuidar, pero sin compa­decerse. Cuidarlo está bien; la simpatía no. Esa falta de amor, esa indiferencia, aparentaría ser muy dura superficialmente: el niño está enfermo y tú te muestras indiferente. Cuídalo, medícalo, pero mantente indiferente porque está sucediendo un fenómeno muy sutil. Si sientes simpatía y compasión y amor hacia él y se lo demuestras, estarás destruyéndolo para siempre. Entonces se aferrará al sufrimiento; el sufrir se convertirá en algo valioso. Y siempre que se ponga a saltar y a bailar y a gritar exultante de felici­dad, corriendo por toda la casa, y todo el mundo se ponga malhumorado, en ese momento, celébralo, ve con él,... y todo será diferente".

Osho, Yoga: la ciencia del alma, Vol. IV
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9 nov. 2008

Para la consciencia de un Buda, para uno que ha Despertado, solamente existe el presente

"El hombre parece vivir en el presente, pero es sólo una apariencia. El hombre vive en el pasado; pasa por el presente, pero permanece asentado en el pasado. El presente no es el autén­tico tiempo de la consciencia corriente. Para la consciencia co­rriente el pasado es el verdadero tiempo; el presente es sólo un camino desde el pasado hacia el futuro; sólo un breve camino. El pasado es real y también lo es el futuro, pero el presente no es real para la consciencia corriente. El futuro no es más que el pasado extendido. El futuro no es más que el pasado proyectado una y otra vez.

El presente parece que no existe. Si piensas en el presente, no lo encontrarás porque cuando lo encuentres habrá ya pasado. Jus­to un instante antes de haberlo encontrado, estaba en el futuro. Para la consciencia de un Buda, para uno que ha Despertado, solamente existe el presente. Para la consciencia común, desaten­ta, dormida como un sonámbulo, pasado y futuro son reales; el presente es irreal. Solamente cuando uno Despierta se vuelve real el presente; el pasado y el futuro se vuelven irreales.

¿Por qué es así?. ¿Por qué vives en el pasado?. Porque la mente no es más que una acumulación de pasado. La mente es memoria: todo lo que has hecho, todo lo que has soñado, todo lo que has querido hacer y no pudiste hacer, todo lo que has imaginado en el pasado, eso es tu mente. Y la mente es una entidad sin vida. Si miras a través de la mente nunca descubrirás el presente porque el presente es vida y nunca te podrás acercar a la vida a través de un medio sin vida. No puedes acercarte a la vida utilizando un vehí­culo muerto. La vida no puede ser alcanzada mediante la muerte.

La mente está muerta. La mente es como el polvo acumulado sobre un espejo. Cuanto más polvo se acumula, más pierde el espejo su capacidad de reflejar. Y si la capa de polvo es espesa --como ocurre contigo-- entonces el espejo pierde por completo su capacidad para reflejar.

Todo el mundo acumula polvo. No sólo eres tú el que lo acu­mula, el que se aferra a él, el que lo considera un tesoro. El pasa­do ha desaparecido, ¿por qué te aferras a él?. Con él ya no puedes hacer nada. No puedes retroceder, no puedes deshacerlo. ¿Por qué te aferras a él?. No es un tesoro. Y si te apegas al pasado y piensas que es un tesoro, tu mente tratará de re-vivirlo una y otra vez en el futuro. Tu futuro no podrá ser más que tu pasado modi­ficado; algo más refinado, un poco más envejecido. Pero será el mismo porque la mente no puede pensar en lo que no conoce; la mente solamente proyecta lo que conoce, aquello que ha conocido".

Osho, Yoga: la ciencia del alma, Vol. IV
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6 nov. 2008

Recuerda siempre que tú eres tú. No eres ni Vivekananda, ni Buda, ni yo.

"Hace tan sólo unos días un joven acudió a mí. Preguntó, "¿Es bueno para mí que me case? Porque no quiero casarme ya que siento una inclinación espiritual". Yo le pregunté, "¿Has leído a Vivekananda?". Él contestó: "Sí, Vivekananda es mi gurú". En­tonces le pregunté, "¿Qué otros libros has leído?" Él dijo, "Sivananda, Vivekananda y otros Maestros". Le pregunté, "Esta idea de no casarte, ¿ha surgido de ti, o de Vivekananda y Sivananda y compañía?. Porque si sale de ti es absolutamente perfecta". Él dijo, "No, porque mi mente continúa pensando en el sexo, pero Vivekananda debe tener razón cuando dice que uno ha de luchar contra el sexo, pues si no, ¿cómo vas a mejorarte?. Uno ha de alcanzar la espiritualidad".

Éste es el problema. Ahora Vivekananda está añadiendo agua a la leche. Puede que fuera correcto para Vivekananda permanecer célibe; eso lo ha de decidir él. Pero si resultó influenciado por Buda y por Ramakrishna, entonces él también es impuro.

Uno ha de seguir su propio ser y su propia naturaleza; se ha de ser muy sincero y auténtico. Los caminos son infinitos y los abis­mos millones. La carretera se bifurca en muchas, muchas dimen­siones y direcciones. Puedes perderte. Tu mente piensa en el sexo; la enseñanza de Vivekananda dice, "¡No!" Y entonces, has de decidir. Te has de mover de acuerdo a tu mente.

Le dije al joven, "Es mejor que te cases". Y entonces le conté una anécdota.

Sócrates fue uno de los maridos que más sufrió en toda la his­toria. Su mujer, Xantipe, fue una de las mujeres más peligrosas. Las mujeres son peligrosas, pero ella fue la mujer más peligrosa. Pegaba a Sócrates. Una vez volcó el contenido de la tetera sobre su cabeza. Para el resto de su vida conservó media cara quemada. ¡Preguntarle a un hombre así qué hacer!... Un joven le preguntó, "¿Debería o no debería casarme?". Obviamente esperaba que Sócrates le dijera, "¡No!" --había sufrido mucho por eso. Pero él le contestó, "Sí; deberías casarte". El joven le dijo, "Pero ¿cómo puedes decir esto? He oído mucho rumores sobre ti y tu esposa". Él contestó, "Sí; te digo que deberías casarte. Si te casas con una buena esposa, serás feliz, y gracias a esa felicidad desarrollarás muchas cosas porque la felicidad es algo natural. Y si te casas con una mala esposa, entonces se desarrollarán el desapego y la renunciación. Te convertirás en un gran filósofo como yo. En ambos casos resultarás beneficiado. Cuando acudes a preguntar­me si te has de casar, la idea de casarte está en ti, ¿cómo si no ibas a venir?"

Le dije a ese hombre, "Has venido a preguntarme esto. Esto demuestra que Vivekananda no ha sido suficiente; tu naturaleza todavía sobrevive. Deberías casarte. Sufre, disfruta, tanto del dolor como el placer. Pasa de uno a otro y a través de la experiencia, madurarás lo suficiente. Una vez hayas madurado --no gracias a Vivekananda, ni a lo que diga otro, sino a que tú mismo hayas alcanzado la madurez y estés a punto-- la estupidez de la sexuali­dad desaparecerá; desaparece. Entonces surge el brahmacharya; surge el verdadero celibato, surge el puro celibato. Pero eso es distinto".

Recuerda siempre que tú eres tú. No eres ni Vivekananda, ni Buda, ni yo. No te dejes influenciar; el dejarse influenciar es aceptar impurezas. No te dejes influenciar; esa influencia es una impureza. Mantente alerta, observa, ve, y a menos que algo encaje con tu naturaleza, nunca lo aceptes; no es para ti o tú no eres para eso. Sea cual sea la situación, en este instante no es para ti. Has de avanzar mediante tu propia experiencia. El sufrir también es necesario para que alcances tu madurez, tu punto de madurez. Nada se obtiene deprisa.

La vida es eterna, no tiene prisa. No le falta tiempo. La vida es absolutamente paciente; en ella no hay impaciencia. Puedes ir a tu paso, no necesitas tomar atajos. Nadie nunca ha ganado nada a través de los atajos. Si tomas un atajo, ¿quién te va a proporcionar la experiencia del largo, largo viaje?. Te lo perderás. Y tienes todas las probabilidades de que vuelvas a ella y todo habrá sido una pérdi­da de tiempo y energía. Los atajos son siempre una ilusión. Nun­ca elijas el atajo; elige siempre lo natural. Puede que te lleve más tiempo; acéptalo. Así es como crece la vida; no puedes cambiarlo".

Osho, Yoga: la ciencia del alma, Vol. IV
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4 nov. 2008

Yo acepto la vida en su totalidad. Lo externo y lo interno están aquí, y ambos nos pertenecen

"No estoy en contra de lo material, no estoy en contra de lo espiritual. Estoy a favor de lo espiritual, y estoy a favor de lo material. Estoy a favor de ambos. Para mi no hay elección entre lo material y lo espiritual, lo interno y lo externo. Estoy a favor de ambos, porque sólo si aceptas ambos te vuelves total y entero. Pero esto es difícil de comprender, de captar, debido a nuestra herencia.

Siempre que ves a un hombre espiritual, empiezas a mirar a ver si es pobre o no. Debe de ser pobre, debe de estar viviendo en una cabaña, debe de estar muriéndose de hambre. ¿Por qué? ¿Por qué debería ser pobre y por qué debería estar pasando hambre? Porque hay que elegir lo interno contra lo externo; eso se ha convertido en parte de nuestra herencia. Si ves a un hombre que vive en el lujo, no puedes creer que sea espiritual. ¿Cómo va a ser espiritual?

¿Qué hay de malo en el lujo? ¿Y en qué manera está la espiritualidad en contra del lujo?. En realidad, la espiritualidad es el lujo supremo. En realidad, sólo un hombre espiritual puede vivir en el lujo. Él sabe relajarse, y sabe disfrutar, y sabe llevar la dicha dondequiera que va. Pero la herencia ha penetrado en las células mismas de tu cerebro. Si ves a un hombre espiritual andando en la pobreza, consideras que debe ser auténtico. ¿En qué se relaciona la pobreza con la espiritualidad? ¿Y por qué? Hemos estado eligiendo extremos. Esto es difícil de comprender debido a una larga tradición... y ni siquiera eres consciente de ello.

Acaba de estar aquí alguien que me dijo que en Wardha, donde vive Vinoba, ahora hace mucho calor todo el día, y él ni siquiera usa un ventilador, no quiere usar un acondicionador de aire. ¡Imposible! ¿Cómo va a usar un acondicionador de aire un hombre espiritual? No puede usar ni siquiera un ventilador. El hombre que había venido desde allí estaba muy impresionado. Dijo: "Ves, ¡qué hombre más espiritual! Ni siquiera usa un ventilador".

Entonces le pregunté: "¿Qué hace?".

Él dijo: "Durante todo el día, desde las diez hasta las cinco, durante siete horas, sigue poniéndose paños fríos en la cabeza y en el estómago".

¡Siete horas de Vinoba desperdiciadas cada día! ¿Y cuánto cuesta un ventilador o un sistema de refrigeración o un acondicionador de aire? ¿Y las siete horas de Vinoba desperdiciadas cada día? Pero si hubiera un ventilador, a este hombre le habría parecido que Vinoba no es espiritual...

La vida es muy corta, y un genio como Vinoba está desperdiciando siete horas innecesariamente. Pero él mismo considera también que, de alguna forma, la tecnología es antiespiritual. Entre lo externo y lo interno... él ha elegido lo interno... Esto tiene un precio muy alto. Pero diremos: "No, esto es austeridad, esto es espiritualidad, y éste es un gran hombre". Esto ha entrado en las células mismas de nuestros cerebros.

Yo acepto la vida en su totalidad. Lo externo y lo interno están aquí, y ambos nos pertenecen. Y deben estar equilibrados: no necesitas elegir a uno a costa del otro. Y si eliges, estás cayendo víctima, víctima de un extremo, y sufrirás por ello.

Crea un equilibrio. Lo externo y lo interno no están contrapuestos, son movimientos de la misma energía, dos orillas del mismo río, y el río no puede fluir con sólo una orilla. Puedes olvidarte de la otra, pero la otra seguirá ahí. Y el río sólo puede existir si la otra está ahí....

El río no puede fluir. La vida fluye entre lo interno y lo externo, y ambos son esenciales. La vida no puede existir con uno. Y los dos no son realmente dos. Las dos orillas del río sólo parecen ser dos; si vas a lo profundo del río, están unidas: el mismo suelo se presenta como dos orillas. Lo externo y lo interno son el mismo suelo, el mismo fenómeno".

Osho, El Libro de los Secretos
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3 nov. 2008

Independientemente de lo que estés haciendo, hazlo con alerta, y siente la diferencia

"Cuando andes por la calle, anda con consciencia. Es difícil y sigues olvidándote , pero no tengas miedo. Cada vez que vuelvas a acordarte, ponte alerta. Da cada paso en completa alerta, deliberadamente, permaneciendo con el paso, sin permitir que la mente se vaya a alguna otra parte. Cuando estés comiendo, come; mastica con consciencia. Independientemente de lo que estés haciendo, no lo hagas mecánicamente..., y entonces es diferente...

Camina con alerta, y caminarás de manera diferente; tu andar adquiere una gracia diferente. Te mueves más despacio, con más belleza... Independientemente de lo que estés haciendo, hazlo con alerta, y siente la diferencia. Cuando digo "siente", quiero decir que observes. Primero hazlo mecánicamente y luego con consciencia, y siente la diferencia. Y podrás sentir la diferencia.

Por ejemplo, si comes con consciencia, entonces no puedes comer más de lo que es necesario para el cuerpo".

Osho, El Libro de los Secretos
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¿Por qué no celebras ahora mismo?

"No hay ninguna necesidad de aplazar la celebración. Inmediata­mente, en este mismo instante, puedes celebrarlo. No necesitas nada más. Para celebrarlo sólo se necesita la vida... y a la vida ya la tienes. Para celebrarlo sólo es necesario el ser... y al ser ya lo tienes. Para celebrarlo son necesarios los árboles y los pájaros y las estrellas... y están aquí. ¿Qué más necesitas?. ¿Necesitas ser coronado y encerrado en un palacio de oro para celebrarlo? En realidad, entonces no sería posible. ¿Has visto nunca a un empera­dor riendo y bailando y cantando por las calles?. No. Está atrapa­do, es un prisionero --la etiqueta, los modales...

En algún lugar Bertrand Russell ha escrito que cuando por primera vez visitó una comunidad de primitivos aborígenes que vivía en la espesura de unas montañas, se sintió muy celoso; muy, muy celoso. Sintió que la forma en que ellos bailaban... era como si todos fueran emperadores. No tenían coronas, pero habían con­feccionado coronas con hojas y flores. Cada mujer era una reina. No tenían un Koohinoor, pero lo que tenían era mucho más; les era suficiente. Bailaron toda la noche y entonces cayeron dormidos allí mismo, en el sitio en que habían bailado. Por la mañana volvie­ron de nuevo a trabajar. Trabajaron durante todo el día y otra vez, por la noche, estaban preparados para celebrar, para bailar. Russel dice, "Ese día, sentí verdaderos celos. Yo no puedo hacerlo".

Algo ha ido mal. En ti hay frustración. No puedes bailar, no puedes cantar. Algo en tu interior te lo impide. Vives una vida mutilada. Para ti nunca ha sido importante que estuvieras parali­zado, pero vives una vida de incapacidad, vives como un inválido. Y continúas pensando que eres vulgar... entonces ¿cómo vas a celebrar?. No hay nada especial en ti. ¿Pero quién te dijo que para celebrar es necesario algo especial?. En realidad, cuanto más bus­ques lo especial, más y más difícil te será bailar.

Sé normal. No hay nada de malo en lo corriente, porque en tu normalidad, eres extraordinario. No te preocupes por las ­condiciones para decidir cuándo has de celebrar. Si te preocupas por satisfa­cer determinadas condiciones, ¿acaso piensas que entonces celebra­rás?. Nunca celebrarás; morirás como un mendigo. ¿Por qué no celebras ahora mismo?. ¿De qué careces?. Ésta es mi observación: si eres capaz de empezar ahora mismo, de inmediato la energía empezará a fluir. Y cuanto más bailes, más fluirá y te sentirás más capaz de celebrar.

El ego necesita condiciones que satisfacer; la vida no. Los pájaros pueden cantar y bailar; los pájaros son vulgares. ¿Has visto nunca a pájaros extraordinarios cantando y bailando?. ¿Aca­so piden ser primero un Raví Shankar o un Yehudi Mehudhin?. ¿Necesitan primero ser grandes cantores y acudir a academias de música para aprender y empezar entonces a cantar?. Simplemente danzan y simplemente cantan; no necesitan ninguna preparación.

El hombre ha nacido con la capacidad de celebrar. Cuando incluso los pájaros son capaces de celebrar, ¿por qué no tú?. Pero creas barreras innecesarias, creas una carrera de obstáculos. No hay barreras. Eres tú el que las pone y entonces dices, "A menos que las traspasemos y las saltemos, ¿cómo vamos a bailar?". Lu­chas contigo mismo, te mantienes dividido contra ti mismo, eres el enemigo de ti mismo. Y todos aquellos que predican en el mundo, insisten en decirte que eres corriente y que por tanto ¿cómo vas a atreverte a celebrar?. Has de esperar. Primero has de ser un Buda, primero has de ser un Jesús, un Mahoma y entonces podrás.

Pero el caso es justamente el opuesto. Si eres capaz de bailar, entonces eres ya un Buda. Si eres capaz de celebrar, entonces eres ya un Mahoma. Si eres capaz de ser dichoso, entonces ya eres un Jesús. Lo contrario no es cierto, lo contrario es una falsa lógica. Dice: primero sé un Buda y entonces podrás celebrar. Pero ¿cómo podrás ser un Buda sin celebrar?. Y yo te digo, "¡Celebra y olvídate de todos los Budas!". En tu celebración descubrirás que te has convertido en un Buda. Los místicos Zen insisten, "El Buda es la barrera; olvídalo".


Osho, Yoga: la ciencia del alma, Vol. IV
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2 nov. 2008

Si deseas ser feliz, has de ser simple, porque cuanto más complejo eres, más infeliz te vuelves. Cuanto más compleja es tu vida, más sufrimiento crea

"Siento una gran afinidad con un hombre que nació hace dos mil años en Grecia. Su nombre era Epicuro. Nadie le considera religioso. La gente le considera el hombre más ateo que nunca haya nacido, el más materialista; sencillamente lo opuesto al hom­bre religioso. Pero yo no lo veo así. Epicuro era un hombre reli­gioso de forma natural. Recuerda estas palabras: religioso de for­ma natural. La religión surgió en él. Por eso, la gente nunca se fijó en él, porque nunca buscó. El proverbio "Come, bebe y sé feliz" surgió de Epicuro. Y ésta se ha convertido en la actitud del materialista.

En realidad, Epicuro vivió una vida de las más austeras. Vivió de la forma más sencilla en que nunca nadie haya vivido. Incluso un Mahavira, o un Buda, no eran tan simples y austeros como Epicuro, porque su simplicidad era cultivada; la habían trabajado, la ha­bían convertido en una práctica. Habían reflexionado sobre ella y habían abandonado todo lo que era innecesario. Se habían disci­plinado para ser simples; y siempre que existe disciplina, existe complejidad. En el fondo subsiste una lucha... y esa lucha siempre estará ahí detrás. Mahavira vivió desnudo, sin ropas; había re­nunciado a todo, pero había renunciado. No era algo natural.

Epicuro vivía en un pequeño jardín. El jardín era conocido como el "Jardín de Epicuro". No tenía una academia como Aris­tóteles, ni una escuela como Platón; tenía un jardín. Es sencillo y hermoso. Un jardín parece más natural que una academia. Vivía en el jardín con unos cuantos amigos. Ésa fue probablemente la primera comuna. Simplemente vivían allí sin hacer nada en parti­cular, trabajando en el jardín, teniendo lo suficiente para vivir.

Se dice que una vez, el rey fue a visitarles; él creía que aquel hombre estaría viviendo ostentosamente porque su lema era: come, bebe y sé feliz. "Si éste es el mensaje" --pensó el rey-- "me en­contraré con gente viviendo lujosamente, en la auto-indulgencia". Pero cuando llegó allí se encontró con gente muy sencilla traba­jando en el jardín, regando los árboles. Habían estado trabajando durante todo el día; poseían muy escasas pertenencias, sólo lo suficiente para vivir. Al anochecer, en la cena, no había ni siquie­ra mantequilla; tan sólo pan seco y algo de leche. Pero lo disfru­taron como si fuera una fiesta. Después de la cena, bailaron. El día se había acabado y daban gracias a la Existencia. El rey se puso a llorar porque en su mente siempre había condenado a Epicuro. Le preguntó, "¿Qué quieres decir con: come, bebe y sé feliz?". Epicuro le contestó, "Lo has visto. Aquí somos felices las veinticuatro horas. Si deseas ser feliz, has de ser simple, porque cuanto más complejo eres, más infeliz te vuelves. Cuanto más compleja es tu vida, más sufrimiento crea. Somos sencillos, no porque estemos buscando a Dios; somos sencillos porque ser sen­cillo es ser feliz". Y el rey le dijo, "Me gustaría haceros un rega­lo. ¿Qué os gustaría tener para el jardín y vuestra comunidad?". Epicuro no sabía qué contestar. Lo pensó y pensó y le dijo, "No creo que necesitemos nada. No te ofendas. Eres un gran rey, pue­des dárnoslo todo, pero no necesitamos nada. Si insistes, puedes enviarnos un poco de sal y mantequilla". Era un hombre austero.

En esa austeridad, la religión surge de forma natural. No pien­sas en Dios; no hay necesidad de hacerlo. La vida es Dios. No rezas juntando las manos al cielo; es una estupidez. Toda tu vida, desde la mañana hasta la noche, es una oración. Orar es una acti­tud; la vives, no la practicas. Epicuro podía haber entendido a Patanjali. Yo puedo entenderle. Soy capaz de sentir lo que quiere decir. Estoy diciendo todo esto para ti, para que no te sientas confundido, porque hay otros comentarios que dicen exactamente lo opuesto".

Osho, Yoga: la ciencia del alma, Vol. IV
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1 nov. 2008

Observa tus movimientos corporales, te darán una imagen más auténtica de ti mismo. No hagas caso de las palabras

"De modo que si quieres estudiar a un hombre, no escuches lo que dice y mira en cambio cómo se comporta, cómo entra en la habitación, cómo se sienta, cómo anda, qué aspecto tiene. Observa sus gestos, éstos revelarán la verdad.

Las palabras son engañosas. Hablamos no para revelar, sino para ocultar. Así que calla y observa a la persona. El lenguaje del cuerpo es más verdadero que el de tu cabeza. Además es muy, muy natural: proviene de la fuente misma, por lo que es muy difícil engañar con él. Puedes estar diciendo "Estoy bien", pero tus ojos, tu misma actitud, la forma en que te mantienes de pie, dice que sabes que no es cierto. Puedes decir con tus palabras que confías, pero todo tu cuerpo tiembla y muestra que no es así.

Cuando entra un ladrón, entra de una forma diferente. Cuando aparece un mentiroso, aparece de una forma diferente. Cuando camina un hombre sincero, camina diferentemente. No tiene nada que ocultar, no tiene motivo para engañar. Es sincero, su modo de andar es inocente. Basta con que hagas algo que tienes que ocultar, y entonces obsérvate: tu cuerpo dirá que todo es diferente. Hasta caminando estás ocultando algo. Tu estómago está tenso, estás alerta, tus ojos miran a todas partes para ver si alguien te observa o no, si te han cogido o no. Tus ojos son astutos, no son remansos de inocencia; se vuelven maliciosos. Observa tus movimientos corporales, te darán una imagen más auténtica de ti mismo. No hagas caso de las palabras".

Osho, Ni agua, ni Luna. Charlas sobre el zen

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