27 oct. 2009

Uno debería vivir al cien por cien de su capacidad; sólo entonces es posible el florecimiento

"¿Qué es lo que estamos haciendo en las escuelas? De hecho, las escuelas no son tanto medios para impartir conocimiento como medios para controlar. Durante seis o siete horas el niño está allí sentado. Esto supone coartar su danza, coartar sus ganas de cantar, coartar su alegría; esto supone controlarlo. Sentado seis o siete horas al día en una atmósfera casi como de prisión, poco a poco la energía se va apagando. El niño queda reprimido, congelado. Ya no hay un fluir, no llega la energía, vive bajo mínimos; eso es lo que llaman control. Nunca llega al máximo.

Los psicólogos han investigado sobre esto y han llegado a descubrir un factor importante en la infelicidad humana: que la gente normal sólo vive al diez por ciento. Sólo viven el diez por ciento, respiran el diez por ciento, aman el diez por ciento, disfrutan el diez por ciento; el noventa por ciento de su vida no les es permitido. ¡Es un desperdicio total! Uno debería vivir al cien por cien de su capacidad; sólo entonces es posible el florecimiento".

Osho, Amor, libertad y soledad. Una nueva visión de las relaciones
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