15 mar. 2010

Cada momento es un diamante...limítate a vivir el momento... y ama, porque esa es la única forma de disfrutar del momento

"La vida no tiene un objetivo. La vida carece de objetivo... ¡y ahí radica su belleza!. Si tuviera un objetivo, las cosas no serían tan maravillosas, porque un día lo alcanzarías y, a partir de entonces, todo sería aburridísimo. No sería más que una repetición, siempre el mismo estado monótono, y la vida aborrece la monotonía. No hace más que crear nuevos objetivos porque no tiene ninguno. Una vez que alcanzas un determinado estado, la vida te da otro objetivo. El horizonte no hace más que desplegarse frente a ti, pero nunca lo alcanzas, siempre estás en el camino, siempre llegando, sólo llegando. Y si entiendes eso, desaparece toda la tensión de la mente, porque la tensión la produce el hecho de querer buscar un objetivo, de querer llegar a un sitio.

La mente no hace más que ansiar llegar, y la vida es una partida y una llegada continua, pero sólo se llega para volver a partir. No tiene ninguna finalidad, nunca es perfecta, y ahí radica su perfección. Es un proceso dinámico, no una muerte, no una cosa estática. La vida no es algo estancado, no hace más que fluir... y no hay otra orilla. Una vez que entiendes esto empiezas a disfrutar el propio viaje. Cada paso es un objetivo, y no hay objetivo. Una vez que este entendimiento se asienta en lo más profundo de ti, hace que te relajes. No hay tensión porque no hay ningún lugar a donde ir, así que no te puedes extraviar.

Cuando hay un objetivo hay miedo de extraviarse. Cuando hay un objetivo, hay miedo a fallar. ¡No puedes fallar!. La vida no te permite fallar. Y como no hay objetivo, no te puedes frustrar. Si te sientes frustrado, es porque te has impuesto un objetivo mental en la vida. Cuando por fin alcanzas tu objetivo, la vida lo ha abandonado... no es más que una caracola de ideales, pero el objetivo permanece, y de nuevo te sientes frustrado. Tú eres el que creas la frustración.

Una vez que entiendes que la vida no está orientada a un objetivo, que no está dirigida a una meta, fluyes en todas las direcciones sin miedo. Al no haber fracaso, tampoco hay éxito, ni frustración. Cada momento se convierte en sí mismo en un momento intrínseco, no en algo que conduce a otras cosas, no en algo que tiene que ser utilizado como medio para conseguir un fin, es algo que tiene un valor intrínseco. Cada momento es un diamante, y tú pasas de un diamante a otro, pero no hay nada que tenga una finalidad. La vida sigue viva, no hay muerte. La finalidad significa muerte, la perfección significa muerte, el objetivo significa muerte. La vida desconoce la muerte, va cambiando de forma, de aspecto. Es una infinitud, pero no tiene objetivo.

Así que limítate a vivir el momento... y ama, porque esa es la única forma de disfrutar del momento.

Las personas que trabajan para conseguir un objetivo siempre están en contra del amor, recuerda. La mente siempre está en contra del amor porque parece que el amor es algo que retrasa la consecución del objetivo. El amor dice que disfrutes del momento, del aquí y el ahora... que seas dichoso en él, que dances en él, ¡que bailes hasta llegar al orgasmo!. El amor te da objetivos momentáneos y la mente te dice que eso es un estorbo, una distracción, que te estás alejando de tu objetivo. La mente dice que sigas andando en una dirección, que vayas como una flecha, apuntando a la diana. Y el amor dice que no hay a dónde ir...; de hecho, no hay motivación de ir a ninguna parte..., simplemente estar aquí, estar aquí, estar aquí".

Osho, Cara a cara con Osho. Ante todo, no dudes