17 mar. 2010

La vida es fresca. La mente nunca puede ser fresca

"La vida es fresca. La mente nunca puede ser fresca. Si lo entiendes, entonces mira la vida sin la mente. Aparta la mente. No estoy diciendo que tires por completo la mente. Es útil. Úsala. Es un bio-ordenador. Úsala, pero no te dejes utilizar por ella. Úsala cuando la necesites. Existen muchas, pero muchas situaciones, en las que es necesaria. Has de calcular; será necesaria. Has de recordar el camino para llegar a la estación; la necesitarás. Has de recordar muchas cosas y la necesitarás. Así que siempre que la necesites, úsala. Cuando no la necesites, ponla de lado, déjala reposar.

Una vez que a la mente se la deja reposar, te suceden dos cosas: la vida se torna fresca y la mente se torna muy poderosa. Lo que ocurre es que tu mente está cansada. La usas veinticuatro horas al día... Cualquier mecanismo necesita descansar...

Y tu mente no deja de trabajar, día y noche. Despierta o dormida, la mente no cesa de trabajar. Se cansa, y por ello no puede funcionar bien. Es una afiladora siempre en marcha; no hace más que afilar y afilar. Aunque no haya nada que afilar, ella sigue haciéndolo. Mastica y mastica cosas viejas, no importa.

Aprende a conceder descanso a la mente. Contarás con una mente más potente. Dispondrás de una memoria más potente...

Cuando llegues a casa, pon la mente aparte. La necesitas en la oficina; no la necesitas con tus hijos. Juega con ellos. No necesitas ser un adulto. Conviértete en persona. No necesitas ser médico con tu esposa. Con un paciente es estupendo, pero ella es tu esposa; no necesitas hacerte el médico. Con un amigo no necesitas hacerte el ingeniero, ni el hombre de negocios. No necesitas ser nadie. Simplemente puedes ser tú mismo... Un niño otra vez, jugando en la orilla, recogiendo conchas sin ningún propósito.

Esos momentos de despropósito te permitirán ser fresco".

Osho, Nirvana, la última pesadilla. Charlas sobre el zen